| 19 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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¿Pánicovirus?

¿Hay razones para el miedo o se está induciendo una histeria colectiva desde el supuesto ánimo de informar de todo y rápido? Éstas son las respuestas.

| José Carlos Fuertes Opinión

 

 

Pánicovirus podría ser un síndrome añadido a la infección por coronavirus que estamos sufriendo y padeciendo en este recién estrenado año 2020. Esto es, además del posible y real contagio a un virus, estaríamos ante una respuesta emocional extraordinaria, desproporcionada y, a veces, irreal.

Los que llevamos tiempo dedicados a la profesión médica, sabemos que en todo proceso morboso hay dos realidades: la objetivo-científica y la subjetiva-emocional. Es decir, una herida, una infección, un proceso inflamatorio, una tumoración o cualquier otro tipo de patología produce unos signos y síntomas en función de la entidad de que se trate, y otros en función de quien es el enfermo, esto es, de como se percibe, se siente y se interpreta lo que nos esta ocurriendo.

En estos momentos me atrevo a afirmar que la continuada y abultada información que nos llega sobre esta epidemia/pandemia, esta creando una nueva patología que es la ansiedad anticipatoria a un posible contagio. Esto no es nada extraño. El bombardeo mediático, sobre todo entre aquellas personas mas psicovulnerables, esta empezando a calar y a producir reacciones de miedo, inseguridad, dudas, e incluso episodios de pánico.

 

 

No debemos olvidar que hay personas con acusados rasgos hipocondriacos en su personalidad, es decir, con tendencia a tener vacilaciones y miedo excesivo ante la remota posibilidad de tener una enfermedad. Si damos un paso más y las dudas se convierten en “creencias firmes” estaríamos ante enfermos hipocondriacos.

La ansiedad

Todos podemos tener cierto miedo, eso sería normal. Pero en el hipocondriaco el elemento esencial es la duda y la seguridad de que se va a producir un contagio, empezando a desarrollar síntomas, no por la infección, sino por la creencia de sufrirla. No en balde el cerebro es el lugar donde se “perciben” los estímulos externos e internos y tiene capacidad para modificar ciertas variables si la ansiedad es muy intensa.

Es necesario estar informado de lo que ocurre a nuestro alrededor, pero también es necesario medir el nivel de información que se da, y sobre todo el que la información sea coherente, solida y rigurosa. De no ser así, el peligro que tenemos es de incrementar el problema infeccioso real con un estado generalizado de ansiedad colectiva que puede hacer mas daño que la propia infección vírica.