| 15 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Sostenibilidad ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía
Pleno del Congreso durante la fallida investidura de Pedro Sánchez
Pleno del Congreso durante la fallida investidura de Pedro Sánchez

El insólito plan de Rajoy para evitar las terceras elecciones

A menos de un mes de las nuevas elecciones generales, los candidatos de las cuatro principales formaciones políticas parecen mantener las posiciones ya conocidas en lo que a futuros pactos.

| Charo Zarzalejos Opinión

Mariano Rajoy ya ha dejado clara su posición: después del 26-J su propuesta de pacto será la misma que realizó el pasado 21 de diciembre: unas gran coalición con el PSOE y la incorporación, “aunque sus votos no sean necesarios”, de Ciudadanos. El presidente en funciones así lo dijo en Barcelona y lo reiteró porque “es en lo que creo”.

Sin embargo—y siempre a salvo de lo que digan las urnas—no parece fácil el empeño de quien a todas las encuestas le dan como ganador de los próximos comicios. El concurso del PSOE es imprescindible pero en Ferraz se mantiene el “no” al PP y a Rajoy. “Ellos verán hasta donde llega su responsabilidad. Tendrán que optar y lo que es seguro es que Rajoy ni nadie del PP va a estar en ninguna operación extraña. El PSOE, con Sánchez o sin él, es un partido soberano para tomar sus propias decisiones”.

Sánchez busca poner a Iglesias en su sitio y trasladar a la opinión pública que la única alternativa seria y responsable a la irresponsabilidad de Rajoy es el PSOE

El hilo conductor de la campaña de Pedro Sánchez, imprescindible para que las pretensiones de Rajoy se hagan realidad, es que el cambio es él. Pretende con este discurso “poner a Iglesias en su sitio y trasladar a la opinión pública que la única alternativa seria y responsable a la irresponsabilidad de Rajoy es el PSOE. Por eso apelamos a los miles y miles de ciudadanos que no soportan más un gobierno del PP y a quienes desde la izquierda sabemos que están profundamente decepcionados con la arrogancia de Pablo Iglesias que fue, por otra parte, el que impidió que el cambio fuera una realidad”, aseguran en medios oficiales de Ferraz.

Aprovechar la "decepción" de Iglesias

Un veterano socialista, aún en activo y curtido en mil batallas electorales asegura que “el PSOE no puede, ni lo va a hacer, apoyar al PP ni por activa ni por pasiva .Eso , en la práctica, seria tanto como dejar la oposición en manos de Podemos y eso sería letal para el país.

Los resultados van a ser mucho mejores que lo que nos auguran las encuestas y Sánchez ya ha demostrado no estar dispuesto a ser presidente a cualquier precio. Lo hubiera podido ser y no lo ha sido. Ahora no va a cambiar pero—reconoce—necesitamos una clara posición de predominio sobre Podemos. Estos cuatro meses pasados han servido para que nos conozcamos bien. A Iglesias le hemos conocido ahora y a Rajoy le conocemos desde hace mucho. No hay más alternativa para el cambio que el voto al PSOE y eso es lo que vamos a trasladar a los ciudadanos: o ganamos nosotros o no habrá cambio”.

Cuando se lanzan estas explicaciones, los socialistas obvian las tendencias que marcan todas las encuestas. Ninguna de las conocidas ni de las que se están ultimando dan al PSOE una mejora de posiciones. Llegados a este punto es cuando admiten que “si las cosas nos van mal, habrá crisis”, aunque nadie se atreve a aventurar en que consistirá esa crisis. “Ahora solo toca pensar en ganar”, aseguran en Ferraz, mientras que algunos barones creen que “no se trata tanto de “salvar” a Pedro como de salvar las siglas.

El PSOE sale a ganar al PP, sabiendo de antemano, que es prácticamente imposible.

El PSOE es un partido centenario con experiencia acumulada de buenos y malos momentos, pero es verdad—admiten—que el panorama es más complejo”. El PSOE sale a ganar al PP, sabiendo de antemano, que es prácticamente imposible. Su autentica batalla esta en la izquierda en donde su liderazgo está en serio riesgo.

La complejidad es doble. Por un lado, todo indica que al PP no le ha desgastado el famoso “quietismo” de Rajoy y, por otro, que la coalición Iglesias-Garzón va a realizar un esfuerzo por intentar una movilización sin precedentes. El dilema del PSOE, al margen de los resultados, es que sobre el papel dicen que no a Rajoy y no está en su ánimo “volver a las andadas con Podemos”.

Entre el quietismo y el sorpasso

Ciudadanos, por su parte, ha optado—al menos de momento—por una campaña plana y con un discurso desdibujado del que sólo se salva el PSOE. Rivera arremete contra Podemos y si no es él, son otros de su partido los que , de nuevo, ponen a Rajoy como eventual condición para un supuesto pacto. En el PP tienen la convicción de que a “Rivera le va a costar mucho pactar con nosotros si, de una u otra manera, no entra el PSOE en el puzzlle”. Ciudadanos ha asegurado que si de ellos va a depender que haya gobierno en España, lo habrá.

Iglesias tiene tan claro como Rajoy que entre ambos el pacto, además de indeseado por ambos, es imposible

A la hora de evaluar posibles pactos postelectorales, Podemos no ofrece duda alguna. Iglesias tiene tan claro como Rajoy que entre ambos el pacto, además de indeseado por ambos, es imposible. El objetivo de Iglesias es que “Pablo sea nuestro socio para acabar con el Gobierno del PP”. Rajoy , por su parte, considera más que peligroso para España un eventual gobierno de izquierdas. Entre ellos no hay misterio alguno.

Sobre el papel, todo está donde estaba. Si las encuestas conocidas se cumplen, de nuevo serán Rivera y Sánchez(¿) quienes tendrán en su mano el futuro más inmediato y en el PP ya se abre la hipótesis de un Gobierno en solitario , con pactos puntuales, con Ciudadanos y PNV asumiendo el riesgo cierto de una legislatura corta “en la que no se podrían afrontar las reformas necesarias para seguir creciendo”.