16 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Isabel Díaz Ayuso y Ángel Gabilondo

Esta campaña sobra

Mostrando el resultado desde el principio no cabe o cabe menos la posibilidad de escenarios alternativos: ése es el juego electoral de Ayuso y Gabilondo.

| Francisco Muñoz Opinión

 

En el manual de dirección de una campaña electoral estándar puede haber hasta 110 elementos a considerar que van desde el análisis inicial del censo hasta la preparación de la intervención del candidato ante las primeras estimaciones de las encuestas a pie de urna o ante la proclamación de resultados electorales.

En todos los manuales que he tenido la oportunidad de desarrollar, el tratamiento de los pactos electorales es la cuestión número 111, la centésima décimo primera cuestión, es decir, la última. 

¿Por qué entonces en las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid del próximo 4 de mayo los pactos electorales ocupan la primera posición del debate político?  ¿Por qué las alianzas post electorales se han convertido en las protagonistas de la precampaña? ¿Por que se ha invertido de forma radical el orden los factores tradicionales de abordaje de una campaña electoral?

La primera respuesta es que esta inversión factorial, en concordancia con la propiedad conmutativa, sí altera el producto. En términos matemático-simbólicos es curioso que sólo en la suma y la multiplicación aplique la conmutatividad.

 

Sin embargo, en la resta y en la división, no se da la propiedad conmutativa, esto es, el orden de los factores si varía los resultados. Por tanto, en el mismo plano matemático-simbólico podemos decir que nos encontramos frente estrategias electorales diseñadas para dividir y para restar. 

Se ha decidido que la discusión sobre futuros socios de gobierno después de las elecciones se convierta en el debate antes de las elecciones con el único fin de restar opciones y dividir al electorado. Simplificar y reducir polarizando las opciones.

La polarización no es tanto el efecto colateral de la situación política, como el objetivo de los partidos en su estrategia de acción política. Los partidos mayoritarios que antes eran el pilar del bipartidismo están tratando con sus argumentarios y sus relatos de reducir las opciones políticas “votables” a su mínima expresión.

Cuando Gabilondo rechaza a Iglesias y tiende la mano a Ciudadanos lo que está haciendo es devaluar el voto a Ciudadanos y apelar al voto útil de la izquierda de clase media-alta que puede abandonar Podemos. Es decir, trata de ocupar el espacio inmediatamente contiguo a su derecha e izquierda, restando apoyos a estos partidos y tratando de polarizar el voto frente a la “ultraderecha” que configuran en su discurso PP y Vox. Restar y dividir.

El 4M va de hacerte sentir los colores y derrotar al enemigo. Esta es la razón de que la campaña electoral haya empezado por el final. Nos la podemos saltar. 

Cuando Ayuso incorpora a exdirigentes de Ciudadanos a sus listas electorales lo hace con la intención de restar a esta fuerza política todos los votos posibles mientras que a la vez embiste cual heroína del 2 de Mayo contra las políticas de Sánchez en el gobierno de coalición Podemos-PSOE para robar a Vox el voto radical del cabreo y convertirse en el contrapeso natural del sanchismo. Restar y dividir.

Gabilondo y Ayuso y sus sistemas de comunicación están tratando de concentrar el voto en sus dos posiciones. Y para ello tienen que saltarse la campaña electoral. No tiene que haber campaña. No interesa la campaña electoral. No debe haber demasiado debate político, no debe haber debate y reflexión sobre políticas sino confrontación sobre el color de gobiernos futuros.

Como en un derbi futbolístico, esto no va de quién juega mejor al fútbol o de disfrutar del partido, va de hacerte sentir los colores y derrotar al enemigo. Esta es la razón de que la campaña electoral haya empezado por el final. Nos la podemos saltar. 

Por el final

Empezar la película por el final no sólo elimina el suspense y, por tanto, las expectativas de que el final sea otro. Mostrando el resultado desde el principio no cabe o cabe menos la posibilidad de escenarios alternativos.

Posiblemente en estos momentos nadie duda que el PP de Ayuso va a ganar las elecciones. Y como esto es así, lo que importa desde ya, es de si puede gobernar o no y con quién, es decir, de apelar a la consolidación de su victoria por mayoría absoluta.

Este es el mensaje viral implícito que va auto-replicándose a derecha e izquierda. Pero sólo funciona si damos por hecho que el primer argumento es incontestable. Ahí está la clave de esta campaña: hay que quitar de en medio lo que pueda hacer que el mensaje central no se auto-replique. Están tratando de condensar los tiempos y momentos de la campaña para llevarla desde la presentación al desenlace, sin pasar por el nudo. 

A todos los (sus) efectos, esta campaña, sobra. Basta con restar y dividir

 

Francisco Muñoz Romero es profesor de Comunicación Institucional e Imagen Pública. Facultad de Ciencias de la Información- UCM