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Montaje fotográfico con Pedro Sánchez, María Jesús Montero, Pilar Alegría y Diana Morant.

Sánchez, jaque mate: juega al ajedrez con España y Montero, Alegría y Morant son peones sacrificados

Pedro Sánchez llegó tarde a la comparecencia para anunciar la remodelación de su Gobierno por estar jugando al ajedrez en Malasaña. Para hacer el símil político con esta afición del presidente, este no duda en utilizar a figuras clave como peones sacrificables en su estrategia para blindar su permanencia en La Moncloa.

Benjamín López

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María Jesús Montero se describe a sí misma como la reina del tablero político español, como 'la mujer más poderosa de la democracia' que se rebaja a dejarlo todo para ir a Andalucía a salvar a sus paisanos de las garras de la fachosfera del PP y Vox. La realidad es que su jefe, Pedro Sánchez, la ve como un simple peón, sacrificable en aras del objetivo último: defender al rey, es decir a él, y ganar la partida, en este caso las elecciones generales, que son lo único que le importa.

Y es que nos hemos enterado que Sánchez juega al ajedrez y que se grabó un vídeo en un bar del barrio madrileño de Malasaña echando una partida, con un despliegue brutal de medios policiales, materiales y personales, cerrando calles, llegando tarde a la comparecencia para anunciar la remodelación del Gobierno... Una auténtica metáfora del sanchismo. Todo a servicio del líder, sin escatimar medios, sin importarles las consecuencias

Por eso María Jesús Montero es un peón más para Pedro Sánchez, como lo fue Pilar Alegría en Aragón o Diana Morant lo va a ser en Valencia. Por eso también, con la misma facilidad que cierra una calle en Malasaña con 9 coches a su servicio, pone el CIS a trabajar para él o convierte TVE en un elemento propagandístico, en 'TelePedro'.

En esta partida de ajedrez que es la política española, Sánchez ha recibido varios jaques y ha tenido que enrocarse en La Moncloa, sin presupuestos, sin mayoría parlamentaria y sin pudor, sobre todo sin pudor y sin escrúpulos. Para salvar al Rey se sacrifica a los peones, a los alfiles, los caballos, las torres y lo que haga falta. Y Sánchez eso lo tiene muy claro. Es más, cuando el Rey está asediado hay dos opciones: rendirse o pelear hasta el jaque mate final. Sánchez no da por perdida la partida aunque lo está

Solo falta saber cuántos movimientos más de vida le quedan, cuantas jugadas puede intentar para tratar de evitarlo. Y como no tiene principios ni escrúpulos hará lo que sea preciso para evitar el jaque mate y darle la vuelta a la partida. En el ajedrez es difícil hacer trampas, en el tablero político no tanto y él ya lo ha hecho: juega sin reglas, juega a ganar y eso le vuelve peligroso. Malasaña es España, María Jesús Montero es un peón y Sánchez es el maestro ajedrecista dispuesto a defender al rey al coste que sea preciso

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