| 08 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Sostenibilidad ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía
Pedro Sánchez y Pablo Casado, hace ya tres años
Pedro Sánchez y Pablo Casado, hace ya tres años

"No es no": Sánchez, el único presidente incapaz de lograr pactos de PSOE y PP

El actual presidente ha roto una larga tradición de pactos de Estado entre PSOE y PP que González, Aznar, Zapatero, Rubalcaba o Rajoy siempre mantuvieron.

| Fernando de Rosa Opinión

 

Desde que se instauró la democracia en España, cada uno de los presidentes del gobierno se ha definido por unas frases con la que han sido recordados. Así, Adolfo Suárez es recordado por su famoso “puedo prometer y prometo”. Felipe González ha pasado a la historia por el eslogan “el cambio”, que le permitió alcanzar 202 diputados. José María Aznar inmortalizó la frase “España va bien.

José Luis Rodríguez Zapatero nos iluminó con grandes frases, entre ellas, la más mítica: “ La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”. Mariano Rajoy siempre enfatizaba con la frase “España es una gran nación, no permitiré el rescate económico”.

¿Cuál es la frase que identifica mejor al actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez? Sin duda la de “no es no”. Esta frase es el recuerdo que va a dejar este insigne estadista al manual de la democracia española.

 

Desde primavera de 2018, Sánchez ha creado trincheras y divisiones y el “No” ha sido su manual de resistencia. Nunca ha habido un presidente tan frentista y seguidor de las tesis más radicales a la hora de gestionar los asuntos públicos en nuestra democracia.

Recordamos los pactos de la transición que gestionaron Adolfo Suárez y Felipe González con la colaboración de Santiago Carrillo y Manuel Fraga. También González supo renunciar al marxismo y a su dogmatismo para que España se integrara plenamente en Europa y la OTAN.

Incluso pactaron la abdicación del Rey

Aznar hizo del pacto con las fuerzas económicas, la base sólida de una disminución histórica del paro y el relanzamiento económico de España. Incluso Zapatero supo pactar con Rajoy la reforma constitucional para introducir el límite máximo del déficit en la Administración en el artículo 134.

Rajoy y Rubalcaba pactaron la abdicación de Juan Carlos I y la subida al trono de Felipe VI, y ahí han quedado los grandes pactos que supusieron dar solidez a nuestra democracia reforzándonos como nación en muchas ocasiones cuando nos estábamos asomando al precipicio.

Pedro Sánchez no ha querido nunca pactar con el Partido Popular, que representa la única alternativa viable en España, ni siquiera cuando hemos sufrido la mayor crisis sanitaria de los últimos cien años, lo cual ha supuesto que no hayamos podido tener una legislación jurídica para apoyar la lucha contra las sucesivas olas que han azotado España desde principios de 2020.

Sánchez ha generado un problema en la lucha contra la pandemia en vez de intentar aportar soluciones, podríamos preguntarnos cuántas muertes se podrían haber evitado

Es necesario aprobar de forma urgente la “ley de pandemias” que están pidiendo de forma insistente la comunidad jurídica en nuestro país, siendo inaudito que Sánchez se haya negado a sentarse a pactar la propuesta efectuada por Pablo Casado, lo cual pone de manifiesto que el “no es no” es el mejor eslogan definido del actual presidente del Gobierno.

Es necesario aprobar la ley específica para evitar la situación de ambigüedad que se ha producido ante resoluciones dispares de los Tribunales Superiores de Justicia, que han tenido que resolver según cada Comunidad Autónoma argumentaba con mayor o menor fundamento, incluso las asociaciones judiciales han acusado al gobierno de trasladar la responsabilidad de una decisión política al ámbito judicial.

¿Cuántas muertes pudieron evitarse?

Sánchez ha generado un problema en la lucha contra la pandemia en vez de intentar aportar soluciones, podríamos preguntarnos cuántas muertes se podrían haber evitado o cuantos contagios no se hubieran producido con mecanismos jurídicos ágiles que permitieran a la Administración actuar de forma inmediata, ya que las normas sanitarias actuales son ambiguas y permiten libre interpretación. Es necesario reducir el margen de incertidumbre permitiendo la uniformidad de decisiones en todo el territorio nacional.

 

La soberbia de Sánchez ha perjudicando claramente la lucha contra el COVID-19, nos ha dejado sin instrumentos jurídicos para poder hacer frente al virus, de la misma manera que nos dejó sin mascarillas en los primeros meses de la pandemia o dejó a nuestros sanitarios sin medidas de protección.

En cambio, esa misma soberbia ha sido la que le ha llevado a querer ser el “Superman” de las vacunaciones, cuando ese triunfo es el de los españoles que hemos ido masivamente a vacunarnos. Así pues ha fracasado en aquello que es de su competencia y sin duda ese será su legado: “No es no”.