| 26 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el diputado por el partido EH Bildu, Jon Iñarritu
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el diputado por el partido EH Bildu, Jon Iñarritu

Respeto a la Guardia Civil

El desprecio de Marlaska es tan amplio que la última vez que el ministerio convocó a las Fuerzas y Cuerpos de seguridad a dialogar fue el 15 de noviembre del año pasado.

| Fernando de Rosa Opinión

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El escritor Mario Vargas Llosa, premio nobel de literatura, ha afirmado que “está llegando la época en que la honorabilidad es la excepción y la traición es la norma”. Esta frase es la que mejor describe el trato que el ministro Marlaska está dando a nuestra Guardia Civil, humillándola de forma reiterada al convertirla en moneda de cambio con sus socios de Gobierno.

Desde que gobierna Pedro Sánchez en España cada presupuesto aprobado tiene una frase que pone de manifiesto la humillación del Estado ante aquellos que quieren destruir al propio Estado. Así, hemos visto cómo se han cambiado presupuestos por presos, presupuestos por la Justicia y también ahora, presupuestos por la Guardia Civil.

Ha sido muy doloroso escuchar a la diputada de Bildu, de siniestra sonrisa, Mertxe Aizpurua, anunciar el voto afirmativo de su grupo a los presupuestos de Sánchez a cambio de la expulsión de la agrupación de tráfico de la Guardia Civil de Navarra, que afecta a aproximadamente 200 agentes y a sus familias, siendo de nuevo la “moneda de cambio” para satisfacer el odio de aquellos que han sido condenados por colaborar con ETA, y que se resisten a condenar los crímenes de la organización terrorista.

Los que hablan de condenar la “violencia política” se humillan ante aquellos que no condenan “la violencia terrorista”. ¡Cuánta hipocresía!

Pero los socios preferentes del Gobierno no se han contentado con esta expulsión, ahora planean crear “la armada vasca” con la retirada de las funciones que cumple la Guardia Civil en la vigilancia costera de la frontera marítima española en el País Vasco.

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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska

Ante toda esta rendición del Gobierno, los españoles hemos tenido que escuchar cómo el ministro Marlaska ha afirmado que "es un poco hipócrita excluir a Bildu de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado", olvidando los 829 asesinados por los amigos terroristas del condenado Otegi, 230 de ellos eran guardias civiles, y atentados salvajes como los de la casa cuartel de Zaragoza en la que en el año 1987, con 250 kilos de amonal, ocasionaron 11 muertos, entre ellos, cinco niñas.

Son continuos los actos de humillación a los que el ministro Marlaska está sometiendo a un cuerpo ejemplar en la protección de los ciudadanos. Así, un guardia civil va a cobrar 900€ menos en su jubilación que un mosso de esquadra, negando la equiparación salarial acordada por el ministro del Partido Popular, Juan Ignacio Zoido, con las asociaciones de la Guardia Civil y sindicatos policiales, estando señalado para el 23 de enero del próximo año, una vista oral ante el Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo de Madrid de reclamación contra el ministerio para exigir el cumplimiento del acuerdo salarial.

El desprecio es tan amplio que la última vez que el ministerio convocó a las Fuerzas y Cuerpos de seguridad a dialogar fue el 15 de noviembre ¡del año pasado! Pero con Bildu la negociación es constante, como afirmó el propio ministro.

Marlaska deja indefensa a la Guardia Civil

Mientras tanto, Marlaska ha dejado indefensa a la Guardia Civil en Melilla, donde las agresiones a agentes han llegado este año a casi el centenar. Los refuerzos no llegan y los medios materiales de defensa tampoco. La situación es crítica tal como se deduce de informes internos del propio ministerio.

Pero lo sorprendente ha sido que nos hemos enterado de “tapadillo” cómo Marlaska ha desmantelado el órgano de coordinación contra el narcotráfico en Andalucía, que actuaba fundamentalmente en la zona del Campo de Gibraltar, compuesto por 150 agentes de la Guardia Civil y que ha logrado la detención de 12.813 personas ligadas al narcotráfico. La justificación es que seguirá funcionando desde Sevilla y que si “hiciera falta se reforzará de nuevo”.

Desde luego, la excusa es preocupante al dejar sin efecto un recurso exitoso en la lucha contra la delincuencia.

Los españoles no podemos mirar a otro lado ante esta humillación, por lo que hemos de decir claro y alto que hoy en día están cada vez más vigentes las letras con que comienza el himno de la Guardia Civil: “Instituto, gloria a ti, por tu honor quiero vivir…”.