| 04 de Febrero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Los presidentes de Estados Unidos y China, en su encuentro de hace meses
Los presidentes de Estados Unidos y China, en su encuentro de hace meses

La sutil advertencia de China a Trump

China no quiere peleas comerciales con Estados Unidos. Pero está dispuesta si no le queda más remedio. El pulso económico de Trump y su "América first' vive un nuevo capítulo.

| ESdiario Opinión

El "América first' de Donald Trump fue, probablemente, el mayor trampolín a su inesperada victoria electoral y la base de todo el programa que le brinda una gran apoyo interno y no menos recelo exterior. Los americanos primero, para ser protegidos, para trabajar, para vivir en los Estados Unidos. Y eso, en el plano comercial, impone un proteccionismo fácil de resumir en una idea: hay que consumir producto americano para, con ello, aumentar la fabricación y en consecuencia el empleo local.

Una especie de autarquía modernizada, del mismo espíritu esgrimido por convicción o necesidad por partidos y personajes tan distintos como Franco, el Frente Nacional de Le Pen o incluso, de algún modo, Podemos. Y los aranceles -un sobreprecio a los productos importados que les hace menos competitivos-, son la herramienta básica que Trump ha anunciado para lograr ese objetivo, soliviantando a medio mundo e inquietando al otro medio por el impacto que eso puede tener en economías tan exportadoras allí como la europea o la china.

"Un desastre"

De ahí que no sorprenda la sutil advertencia de Pekín, expresada sutilmente por el ministro de Comercio chino, Zhong Shan, al respecto de que una guerra comercial "sólo llevará al desastre" tanto a China como a Estados Unidos y la economía global, según ha publicado la agencia de noticias china Xinhua. Cuando nadie hablaba públicamente de guerra, mentarla aunque sea para negarla es una forma de anticipar que, si no queda más remedio, se librará.

 

La 'autarquía' de Trump pretende fabricar y consumir producto americano, castigando a otros países

 

Zhong, que ha hablado durante la sesión anual del Parlamento chino, ha asegurado que China no quiere ningún tipo de enfrentamiento comercial y que jamás comenzará uno. Después de bastante presión por parte de sus aliados, Estados Unidos ha abierto la puerta a la posibilidad de imponer más excepciones a la imposición de aranceles de un 25 por ciento a las importaciones de acero y de un diez por ciento a las de aluminio. Hasta la fecha ya ha excluido a Australia Canadá y México de la medida.

Las excepciones

Asimismo, ofreció exenciones a los aranceles al acero y el aluminio a los países que traten a Washington "con justicia al comerciar", añadiendo presión a Canadá y México, con los que Estados Unidos renegocia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TCLAN).

El mandatario ha exigido además concesiones a la Unión Europea (UE), pues se queja de que el trato a los vehículos estadounidenses es injusto, y ha amenazado con subir los aranceles a las importaciones de vehículos desde Europa. En una mundo globalizado, el impacto de una economía introspectiva puede tener consecuencias letales. Pero a estas alturas, nadie puede negar sin caer en el error que esa opción es real e incluso avanza.