| 08 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

Memoria

La Ley de Memoria Histórica aprobada por el PSOE como cesión a Bildu encierra un relato lleno de falsedades e incorrecciones que humilla a las víctimas y a España

| Fernando de Rosa Opinión

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La novelista francesa Marguerite Duras tiene una frase que describe perfectamente la política que está llevando a cabo Pedro Sánchez en materia de memoria histórica, esta frase dice: “Vendrá un tiempo en que no sabremos que nombre dar a lo que nos una. Su nombre se irá borrando poco a poco de nuestra memoria y luego desaparecerá por completo”.

Realmente el pacto de Sánchez con Bildu para impulsar la ley de memoria democrática, tiene como premisa impulsar lo que desune y sobre todo destruir el legado de la transición, alargando el franquismo hasta el gobierno de Felipe González, incluyendo a Adolfo Suárez y a Leopoldo Calvo Sotelo.

Estos tres presidentes del gobierno trajeron la estabilidad democrática a España y  permitieron la transformación política, por eso son patrimonio de todos los españoles. Ese discurso falso estremece a aquellos que lucharon por traer la democracia a España,  pero sobre todo indigna a gran parte de la sociedad, que  Sánchez acepte que la versión de lo ocurrido en la transición lo dicte un partido como Bildu cuyos dirigentes han sido condenados por apoyar el terrorismo etarra, y todo ello por mantenerse unos meses en el poder sin pensar en el desgarro social que puede provocar.  

El acuerdo PSOE-Bildu encierra un relato lleno de falsedades, incorrecciones, manifestaciones difusas, soflamas. Sánchez se empeña en marcar una línea roja que es la línea de la moción de censura del año 2018 donde consiguió su propósito de convertirse en presidente del gobierno. En sus discursos insiste en reescribir la historia,  haciendo una mención clara que es a partir de dicha fecha cuando en España empezó a existir la ética y la regeneración. Por cierto , manifestación que deja en muy mal lugar  a los dirigentes de su partido que gobernaron con anterioridad.

"El presidente del gobierno Pedro Sánchez representa el “Síndrome del Adanismo”, es decir, creerse que con anterioridad a su presidencia no existió nada, como el bíblico Adán"

La sociedad empieza a percibir que el histórico partido socialista de Felipe González y Alfonso Guerra ha desaparecido, naciendo un nuevo movimiento en su lugar: “el Sanchismo”, partido que morirá con su creador dejando un tremendo solar en lo que representó la socialdemocracia española. El presidente del gobierno Pedro Sánchez representa el “Síndrome del Adanismo”, es decir creerse que con anterioridad a su presidencia no existió nada, como el bíblico Adán.

El “Adanismo sanchista” parte de considerar  que todo lo que sus antecesores hicieron  no existe y que España no ha sido verdaderamente democrática hasta su llegada a la Moncloa, por eso puede pactar con Bildu  cualquier cosa que afecte a lo ocurrido antes de 2018. A Sánchez  le importa bien poco dañar la imagen de anteriores presidentes del gobierno, que con luces y sombras, han contribuido a la modernización de España, porque él vive al día sin pensar en el futuro de su partido, solo le importa su supervivencia.

En esa memoria pactada, seguro que no se tendrá en cuenta dos fechas fundamentales que hicieron cambiar a la sociedad española. Estas fecha son el 1 y 13 de julio de 1997, fechas de la liberación de Ortega Lara y del asesinato, a consecuencia de dicha liberación, de Miguel Ángel Blanco. Esa es la memoria democrática que interesa a los españoles, como toda una sociedad se levantó con las “manos blancas” para decir no al terrorismo que defendían los actuales aliados del sanchismo.

Junto a la transición , el pacto constitucional, la adhesión de España a la Unión Europea y a la OTAN, las “manos blancas” supusieron el fin de ETA, y eso no hay pacto que lo desvirtúe. Estos hitos fueron fruto de las presidencias de Suárez, Calvo Sotelo , Felipe González y José María Aznar, son parte de nuestra historia democrática que ni debemos ni debemos olvidar.

No sé que se recordará en el futuro de la presidencia de Sánchez, pero sin duda lo que si recordaremos es que se cumplió lo afirmado por Marguerite Duras, y es que bajo su presidencia se intentó destruir “todo lo que nos une” y “su nombre se irá borrando poco a poco de nuestra memoria y luego desaparecerá por completo”.