25 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Salvador Illa este fin de semana.

El juego de sillones

No hay necesidad. Lo que sí hay es impunidad. La imagen ya no importa porque el Gobierno está asegurado. Los tuyos te apoyan hagas lo que hagas. Y encima la derecha dividida y peleada.

| Liusivaya Opinión

La política es compleja y a veces termina asemejándose más al ajedrez que a la gestión de un territorio con el objetivo de mejorar la vida de los que en él residen. Lo cual suele producir en las cabezas de los ciudadanos que observan dichos movimientos una imagen nada favorable del Gobierno que la evoca: la de poca transparencia y ningún interés por el bien de la ciudadanía.

Más o menos con esa sensación nos quedábamos muchos cuando el Gobierno de la gente anunciaba que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, sería el candidato por el PSC a presidir la Generalitat de Cataluña. Sobre todo teniendo en cuenta el hecho de lo mucho que lo negaron: tanto el Gobierno como el propio Illa. Éste último lo negó por última vez 24 horas antes de anunciar su Gobierno la decisión tomada.

No sabemos si Pedro Sánchez ya se está empapando de la serie favorita del vicepresidente segundo de su Gobierno que va de muertos, luchas por el poder y criaturas mágicas varias, pero, según la imagen que tras sus últimas decisiones proyecta el Gobierno que preside, se ha hecho ya el fan número uno de la famosa saga sobre los tronos y los juegos.

Dan ganas de descolgar frene al Congreso una pancarta: 'Pedro, no son cromos, ¡son políticos!'

El ministro de Sanidad a Cataluña, la de Política Territorial puede que a Sanidad. E Iceta, que ya no es candidato pero aún necesita algún tipo de recompensa por haberle cedido a Illa su preciado puesto, a Política Territorial. Los movimientos que se prevén en el Gobierno son tan poco refinados que de finalmente confirmarse provocarían en más de un ciudadano unas irrefrenables ganas de descolgar frente al Congreso una enorme pancarta tipo: “Pedro, no son cromos, ¡son políticos!”

El sentido del Estado o se tiene o no hay de dónde sacarlo. Y en este caso, me temo, se tiene tan poco que ni siquiera importa la imagen que se da cuando se actúa como si tus actos no tuvieran ninguna consecuencia. Sin explicación ninguna. Con mano de hierro. Con la cabeza llena de pájaros morados.

No hay necesidad. Lo que sí hay es impunidad. La imagen ya no importa porque el Gobierno está asegurado. Los tuyos te apoyan hagas lo que hagas. No hay rival capaz de quitarte el trono porque la derecha anda dividida y peleada. No sé si saldrán más fuertes, pero desde luego más impunes es imposible que salgan.