| 17 de Noviembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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¿Puede llegar a asesinar un diagnosticado como obsesivo depresivo?

La psicóloga del periódico indaga sobre las distintas patologías que pueden estar presentes en casos tan terribles como el de Gabriel Cruz, el niño desaparecido en Almería.

| Pilar Enjamio Opinión

 

 

En estos días ha cobrado actualidad la detención de un individuo relacionado con el acoso a la madre del menor desaparecido en Almería. Partiendo de la base de la presunción de inocencia, hablaremos en general de este tipo de delitos y comportamientos tan terribles.

Una persona depresiva sufre y no atenta contra los demás, sino que puede tener ideas suicidas, es decir, dañarse a sí mismo. Una persona obsesiva sufre al no alcanzar lo que desea y de ahí su cariz depresivo y de angustia. Ritualización, conductas repetitivas, vigilancia, cerco y acoso del objeto deseado. Pero el límite entre neurosis y psicosis, a veces,es muy tenue.

Es lo que se llama trastorno límite de personalidad o borderline. Los patrones de comportamiento se prolongan y las emociones se caracterizan por explosiones turbulentas e inestabilidad. Acciones impulsivas y relaciones con tintes caóticos con otras personas e irreales.

Hasta la paranoia

Temor atroz al compromiso y al abandono y de ahí relaciones ficticias caracterizadas por el autoengaño. Cuando una frustración se percibe de forma intensa se da una confusión o alteración de identidad y es aquí donde se produce la paranoia, ya muy alejada de la obsesión o depresión originaria. Hay una alternancia de idealización y devaluación respecto a la persona deseada.

 

Cuando no se ve correspondido puede atacar con aquello que más duele a quien le provoca esa frustración

 

Su hiperactividad genera ansiedad y le lleva a practicar, en ocasiones, deporte y correr maratones y para olvidarse en ese instante de la fijación que daña. Hay una alternancia de etapas de euforia y depresión y de ahí que se confunda con un trastorno bipolar. Tiene una raíz genética, familiar o social. Posible abandono en la infancia o así percibido.

También acaso abuso sexual, físico y emocional. Pueden llegar a ser pederastas o pedófilos narcotizando a menores para no ser vistos y, en caso de ser vistos, usando disfraces que oculten su identidad.En este caso no peligra la vida del menor, sólo cuando se ve descubierto y quiere eliminar rastro y pistas.

Hay un arrepentimiento momentáneo y culpabilidad que puede ser aprovechado porque pronto desaparece. Todo lo que recuerda una relación pasada, como un hijo, molesta porque se considera en posesión absoluta de la persona que está en su diana.

La patología

Cuando no se ve correspondido puede atacar con aquello que más duele a quien le provoca esa frustración. Estamos hablando del amor a un hijo, a un padre, a un hermano. Por lo tanto en esta patología si se puede atentar contra la integridad y la misma vida de otros. Hemos conocido casos pero no necesariamente coincidentes con Gabriel Cruz o con el detenido y puesto a disposición judicial.