| 06 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, en una imagen reciente
Pedro Sánchez, en una imagen reciente

Ave Sánchez, nuestro pequeño Nerón

El autor, diputado del PP en la Asamblea de Madrid, reflexiona sobre la degradación sanchista del PSOE y pone fin a la deriva con la llegada de Casado a Moncloa, que ve próxima.

| José Virgilio Menéndez Opinión

El pasado fin de semana en Valencia vivimos la entronización del nuevo César del antes Partido Socialista Obrero Español, hoy convertido en una plataforma de defensa de los intereses particulares del Pedro Sánchez, que consiguió llegar a su liderazgo a pesar del rechazo del tradicional PSOE.

Quienes le conocían bien, nos alertaron de ello, especialmente Rubalcaba QEPD, que se configuraba en vida como la principal oposición política y moral a Sánchez. Este, les ganó a todos en aquel turbulento proceso interno, quizás por el error en la elección de su contrincante, esa Susana Díaz, representante de lo peor del socialismo andaluz.

Nos advirtieron, y hoy ya es una realidad, que el PSOE ha desaparecido bajo la figura de Sánchez. Decía Hegel que la historia se repite, y en el caso de nuestro nuevo césar Sánchez, éste cada vez se parece más a aquel emperador romano llamado Nerón.

 

Más allá del suceso que ha pasado a la historia, aunque no confirmado, de que Nerón tocaba la lira mientras Roma ardía, es fácilmente asimilable la figura de Nerón a ese Sánchez que está ensimismado en su supuesta gestión exitosa, mientras las clases medias se empobrecen y las menos pudientes, no tienen ni posibilidad de pagar la luz.

Pero vayamos más allá en este paralelismo histórico, siempre poniendo en el contexto actual la comparación con un dirigente del siglo primero. Los historiadores dicen que Nerón llegó al poder eliminando a rivales y hasta supuestamente matando a su madre. Su tutor Séneca criticaba que los abusos y el despotismo de Nerón durante su “mandato”. Obvia la similitud.

Los césares llegaban… pero al tiempo caían. Casado ya está cerca de la Moncloa dando esperanza al regreso a la normalidad

Su gobierno se dirigía también teóricamente a los más pobres (con la diferencia que Nerón rebajaba tributos e impuestos a las clases más populares). Pero no mejoraron su vida los romanos más pobres, como tampoco en España ha mejorado nadie su vida y bienestar material, salvo las centenas de dirigentes de Podemos en estos últimos tres años.

Implacable con la oposición

También ha pasado la época de Nerón como aquella etapa del Imperio en que se usurparon las prerrogativas del Senado y no se las devolvió a pesar de sus promesas al llegar al poder…vamos, como las sentencias del Tribunal Constitucional sobre la ilegalidad de los estados de alarma, momentos en que se calló la democracia parlamentaria por imposición sanchista.

Por último, para no extenderme, Nerón fue implacable con sus opositores, les persiguió y acabó con ellos, algo en lo que desde luego hemos mejorado en 20 siglos, e hizo de los cristianos los culpables de todos sus males, llegando a ejecutar a miles de ellos, los apóstoles Pablo y Pedro incluidos. Esto último, también es asimilable a que quienes votan al centro derecha y derecha, sean los culpables de todos los males para Sánchez.

En definitiva, los césares llegaban… pero al tiempo caían. Pablo Casado ya está cerca de la Moncloa dando esperanza a la convivencia y al regreso a la normalidad, pero mientras tanto, que a nadie sorprenda que nuestro Nerón siga quemando todo aquello que nos une como nación.