| 18 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Irene Montero, sufriendo como una mujer afgana en Vanity Fair
Irene Montero, sufriendo como una mujer afgana en Vanity Fair

¿Seguro que las afganas y las españolas sufren igual, Irene Montero?

La ministra de Igualdad se gana un nuevo TT por comparar a las mujeres españolas con las afganas y ser ella vivo ejemplo de lo contrario: millonaria, sin experiencia y sin pudor.

| Mr. Meme Opinión

 

Irene Montero sufre mucho por las españolas, pero menos por las afganas. O, siendo benévolos, sufre lo mismo por unas y otras, lo que en sí mismo ya resulta indignante: la comparación es simplemente inaceptable, aunque nada extraña en alguien que dedica más tiempo a combatir el color rosa que el burka.

La frase que ha hecho TT de la ministra de Igualdad entra por méritos propios en el Top ten de las sandeces del año o quizá de la década: "En todos los países hay formas de oprimir a las mujeres", dijo. Pocas veces se ha conseguido denigrar tanto el inmenso sufrimiento de una población, la afgana y, a la vez, exagerar tanto el de otra, la española; poniendo en la misma estantería fenómenos tan distantes como la capacidad de Irene Montero y la de Ángela Merkel.

 

Resulta evidente la razón de tan desolador comentario: la única manera de "justificar" el chiringuito que es su Ministerio, con un presupuesto cercano a los 500 millones de euros, es describir la situación de las mujeres en España como un infierno machista y criminal. Y si para lograrlo hay que compararse con el feminicidio de Afganistán, se hace: no sea que alguien le pregunte que hacen ella y su Gobierno para haber logrado uno de los paros femeninos más sonrojantes de Europa.

La cara colorada de la ministra

Claro que en el pecado siempre va incluida la penitencia, especialmente en este mundo de las redes donde no se pasa ni una, a menudo de forma injustificada y a veces con una especie de justicia poética como en el caso que nos ocupa, en el que una imagen vale más que mil palabras:

 

 

Hasta la propia Montero tendrá que reconocer la abismal diferencia entre la fotografía de la izquierda, habitual en Kabul, y la de la derecha, habitual en el Consejo de Ministros. Pero por si tiene dudas la aludida, en una escena se ve el apaleamiento de una mujer enterrada en un burka y en la otra la de una joven que, sin ninguna experiencia laboral previa, acumula un patrimonio millonario, gana un sueldo de cinco cifras, se pasea en coche oficial con chófer, vive en una mansión en la sierra y posa para revistas como Vanity Fair.

 

 

 

Este otro tuit de la exmilitante de Ciudadanos Sonia Sierra sitúa a Montero en su contexto y, de paso, provoca vergüenza ajena: en España la maternidad es un ejercicio libre de libertad, al menos para quien como ella puede permitirse tener tres hijos; en Afganistán una imposición que sufren sin auxilio -¡canallas talibanes!- incluso niñas de diez años, obligadas a casarse con el fundamentalista de turno y a procrear cuando ni siquiera se han desarrollado como mujeres y aquí seguirían jugando a las cocinitas, el fútbol o lo que les apetezca, siempre y cuando el Ministerio de Igualdad no les imponga lo contrario.