24 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Medio Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Vanidad
Zapatero y Sánchez, hace tres años

Zapatero medió ante Lesmes para que Sánchez pudiera imponerse en el CGPJ

El deseo de Moncloa de controlar los tres poderes del Estado y paralizar a la Corona no tiene límites para Pedro Sánchez, irritado por la resistencia del Poder Judicial.

| Antonio Martín Beaumont Opinión

 

 

A Pedro Sánchez se le atragantó su llamada al líder del PP. Convencido de sus virtudes, pensó que su implicación personal bastaría para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Así que  jugó la carta que le quedaba y marcó el número de Pablo Casado.

La conversación sólo sirvió para constatar la distancia. Ante el sonoro “no”, el presidente dijo a los suyos que el mandatario del principal partido de la oposición “está a por uvas”. Seguramente es como desearía verlo, vistos los planes que maneja.

A nadie se escapa que la comisión de investigación parlamentaria sobre el llamado “caso Kitchen” va a ser un purgatorio para los populares. También un nuevo intento -ya se verá de qué calibre- de “ajusticiar” a Casado por el pasado de sus siglas.

 

Lo que sí parece indudable es que si de ésta no logra Sánchez su propósito de licenciar el actual órgano de mando de los jueces, el ataque de contrariedad va a ser histórico. Porque para abrir ese melón el presidente ha empleado toda suerte de artimañas. Desde guantes de seda a puños de hierro, pasando por recordatorios en privado a Carlos Lesmes sobre el apoyo del Gabinete a su deseo de entrar en el Constitucional.

Incluso, me consta, un frustrado intento de mediación del propio Zapatero. Pero nada: La Moncloa sigue destilando irritación contra Lesmes, que ha tenido el arrojo de plantarles cara reactivando nuevos nombramientos de jueces.

Y, por si esto no fuera suficiente, ha instado al Congreso a que antes de tramitar la pretensión de maniatar sus funciones, se pida informe tanto al Consejo de Estado como a Europa. Evidentemente, Sánchez, que no admite que nadie le repique, está fuera de sí. 

Lo llamativo es que desde la casa socialista no haya reproche a un presidente que intenta acaparar tres poderes del Estado

El pulso del CGPJ ha sido interpretado como una provocación por el círculo próximo al líder socialista, quien ya alardeó en su día también de tener bajo control a la Fiscalía. El acabose. A tal punto está llegando la degradación del Gobierno. Tanto, que Carmen Calvo ya se ha manifestado a favor de la “soberanía” de los diputados para hacer y deshacer a su antojo con la Justicia.

Poco le ha importado hasta ahora a Sánchez que por ley el CGPJ esté obligado a cumplir con su labor, aunque su mandato esté prorrogado. Ni siquiera tienen en cuenta que los acuerdos vienen adaptándose en su seno por amplísima mayoría.

Aunque lo más llamativo sea que desde la casa socialista no haya reproche alguno a un presidente que intenta acaparar los tres poderes del Estado. Los textos políticos avisan de esta acumulación definiéndola como tiranía.