| 27 de Junio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

Fin del sanchismo, ¿fin del PSOE?

Después del sanchismo, y todo en esta vida tiene un final, el PSOE previsiblemente quedará arrasado siendo sustituido por formaciones populistas.

| Almudena Negro (^) Opinión

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El 4 de mayo de 2021 se puso la primera piedra del principio del fin del sanchismo. El magnífico resultado obtenido por Isabel Díaz Ayuso y el PP de Madrid el pasado año anticipó lo que Juanma Moreno y el PP de Andalucía han consolidado con creces este pasado domingo: la realidad del deseo de cambio de ciclo político en España. El batacazo que se ha pegado la izquierda, especialmente el PSOE, coloca a Pedro Sánchez en una situación muy delicada, por más que digan desde Ferraz que el resultado de Andalucía no afecta al gobierno. Y dos huevos duros.

Después de las declaraciones de García Page antes de los comicios y la hoy animada Susana Díaz a enredar en su partido, el antaño PSOE y hoy partido sanchista puede convertirse en una verdadera olla a presión. Y es que, ¿qué candidato municipal o autonómico querrá en mayo de 2023 contar con la presencia de aquél a quien los españoles ya perciben como el peor presidente de gobierno de la democracia española?

Pedro Sánchez ha fracasado. No puede sorprender, puesto que estamos hablando del único presidente de gobierno europeo que tiene como socios a los defensores de una de las ideologías totalitarias más criminales que asolaron Europa el pasado siglo XX, el comunismo.

Un comunismo que Sánchez abrazó casi desde el inicio de su camino hacia La Moncloa. Es éste un buen momento para recordar el entrismo que practicó Podemos en el PSOE cuando Sánchez andaba de gira en mayo de 2017 por España para ganar las primarias con el 50,21% de los votos contra el aparato de su partido. Sánchez, cuyo pasado familiar y político nada tienen que ver con la extrema izquierda, abrazó con fruición a aquellos de los que decía que su entrada en el gobierno no permitiría dormir a los españoles. Lo hizo mucho antes de que el hoy defenestrado Pablo Iglesias fuera vicepresidente del gobierno.  

No sorprende. La historia del PSOE demuestra que en su seno siempre se imponen los más radicales. Besteiro o Negrín. En realidad, analizando los cien años del PSOE, los gobiernos de Felipe González fueron un breve paréntesis socialdemócrata en la historia de una formación que, a diferencia de sus partidos homólogos -que no homologables- europeos, no renunció jamás al socialismo que más allá de nuestras fronteras se había abandonado tras la Segunda Guerra Mundial. España siempre a lo suyo.

Sánchez puso desde 2017 el partido al completo al servicio de su proyecto personal de poder. Sin importarle pactar con golpistas, separatistas, comunistas y los herederos de Batasuna, el brazo político de la banda terrorista ETA. Y con eso lo liquidó

Así, el partido sanchista, desde la época de Rodríguez Zapatero, tiene mucho más en común con el socialismo del siglo XXI emanado del Foro de Sao Paulo y Foro de Puebla que hoy sume en la pobreza y opresión a Hispanoamérica, que con partidos como el SPD alemán o el partido demócrata norteamericano de Joe Biden. Ese señor por el que Pedro Sánchez muere por tener una reunión de algo más de diez segundos.

Sánchez puso desde 2017 el partido al completo al servicio de su proyecto personal de poder. Sin importarle pactar con golpistas, separatistas, comunistas y los herederos de Batasuna, el brazo político de la banda terrorista ETA. Y con eso lo liquidó.

Después del sanchismo, y todo en esta vida tiene un final, el PSOE previsiblemente quedará arrasado, siendo sustituido -no hay que olvidar que la perjudicial mentalidad estatista es hegemónica en España- por formaciones populistas.

El PSOE ya no pinta nada

El partido con sede en la calle Ferraz ya ha demostrado con ese silencio guardado por todos ante los atropellos autoritarios de Sánchez que no pinta nada. Por lo que no tiene ninguna utilidad para los españoles y además goza de la misma credibilidad que los exabruptos de Adriana Lastra.

No digo que el PSOE vaya a desaparecer inmediatamente, pero sí que todo apunta a que podría seguir el mismo camino que ha seguido el PS francés, cuya candidata, Anne Hidalgo, obtuvo en las pasadas elecciones presidenciales el 1,7% de los votos. Y quizá eso, quién sabe, sea lo único bueno del legado del nefasto Pedro Sánchez.