17 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Yolanda Díaz y Pablo Iglesias

Yolanda Díaz y Pablo Iglesias, las dos caras del mismo comunismo

Yolanda Díaz y Pablo Iglesias son las dos caras del marxismo patrio, los dos caballos de Troya en nuestra democracia.

| Fernando de Rosa Opinión

 

Pocas frases son más certeras que la dicha por el Papa Francisco cuando era cardenal de Buenos Aires en el año 2013: “A la gente la empobrecen para que luego vote para quienes los hundieron en la pobreza”.

Esta respuesta la dio en la entrevista que le efectuó el periodista Chris Mathews para un canal norteamericano, afirmando expresamente que “las ideologías que fabrican pobreza deben ser denunciadas”. Esta reflexión debe ser el epitafio de la política del gobierno social-comunista que encabeza Pedro Sánchez, sobre todo, ahora que ha decidido nombrar a la comunista, Yolanda Díaz, Vicepresidenta del Gobierno.

Estamos en plena pandemia económica y Sánchez ha decidido, por consejo de Pablo Iglesias, que debe ascender en el organigrama gubernamental a la ministra que nos ha conducido a las colas del hambre en España.

Esta ministra ha mandado al paro a millones de españoles con su nefasta gestión, no solamente en las ayudas a las empresas para evitar que los ERTES se conviertan en ERES, sino también en que miles de trabajadores estén pendientes de que se ingresen en sus cuentas corrientes los abonos mensuales, sufriendo retrasos de meses. Mientras tanto, caen en el pozo de la pobreza, la cual lleva a la desesperación, y finalmente a la dependencia del Estado.

 

Es en este momento cuando la frase referida del Papa Francisco, cobra toda la fuerza, porque cuando se juntan para gobernar la ideología socialista y comunista, siempre prevalece la comunista y su dogmatismo a la hora de crear pobreza.

El comunismo históricamente ha fagocitado al socialismo y por eso, en todos los países donde se ha dado esta confluencia se ha virado inmediatamente a posiciones liberales, como ocurrió en Grecia tras el experimento nefasto del dúo Tsipras y Varoufakis y su coalición de izquierda radical Syriza.

En España estamos en pleno experimento griego. La pareja Sánchez-Iglesias se ha roto porque el aliado comunista quiere estar en el gobierno y en la oposición callejera, por eso ha dejado a una comunista ortodoxa en el gobierno y el líder-alfa se ha lanzado al incendio, por ahora verbal, del sistema.

Iglesias ha aprovechado el momento para encontrar la excusa perfecta: combatir a la derecha en la Comunidad de Madrid, a sabiendas que el socialismo madrileño tiene un líder inexistente y de perfil débil, sabiendo que si hay posibilidad y los números dan, asaltarán la presidencia para ahogar el aire de libertad que se respira en el principal motor económico de España.

La pareja Sánchez-Iglesias se ha roto porque el aliado comunista quiere estar en el gobierno y en la oposición callejera, por eso ha dejado a una comunista ortodoxa

Caballos de Troya

Yolanda y Pablo son las dos caras del marxismo patrio, los dos caballos de Troya en nuestra democracia. La primera será termita en la política económica del Gobierno central, poniendo palos en la rueda en las recetas económicas que desde Bruselas le obliguen a aplicar a la vicepresidenta Calviño, representando una imagen menos estridente que su jefe de filas.

El segundo, asumirá el rol de guerrillero a lo Che Guevara y agitará la calle para crear tensión, pero ambos representan la ideología de la pobreza y de la subvención como método de compra de votos.

Pero en Madrid les ha salido un contrapunto de libertad, por eso lanzan toda la artillería contra Ayuso, porque la presidenta madrileña ha sabido cuidar la salud respetando la economía, convirtiéndose en la musa de los trabajadores que han podido comprobar que la mejor política económica es crear trabajo y no subvención, porque el que cobra una nómina es libre al depender de su esfuerzo. En cambio, el que cobra una subvención es esclavo de quien se la quiera dar, y en eso consiste el comunismo frente a liberalismo.

Como decía Ronald Reagan: “un comunista es alguien que lee a Marx y Lenin, y un anticomunista es alguien que ha entendido a Marx y a Lenin.”