08 de Marzo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Iglesias la semana pasada en el Congreso.

Pablo, el Gobierno sois vosotros

Unidas Podemos podría haber investido a Sánchez sin entrar en el Gobierno y dedicándose a hacerle oposición. Pero no lo hizo porque los sillones pesaron más. Ahora que no se queje.

| Liusivaya Opinión

 

Lo pongo en el título por si aún hay algún despistado a falta de enterarse: Unidas Podemos forma parte del Gobierno. Siento una inmensa necesidad de aclararlo porque con la polémica de Pablo Hasel y las declaraciones de los políticos más mediáticos de la formación morada no me parecía que quedara nada claro.

Parece mentira que le tenga que explicar yo a señor Iglesias que podía haber sido mi profesor (estudié Ciencias Políticas en la UCM) que el Gobierno es justo lo que viene después de pactar algún que otro sillón y que el estar en el mismo no es compatible con hacer oposición.

El Gobierno es justo lo que viene después de pactar sillones

Cierto es que de compatibilidades milagrosas Podemos podría darnos más de una lección a todos (¡y todas!) porque si han sido capaces de compatibilizar el chaletazo con ir de revolucionarios y el salvaguardar la seguridad de tarjetas de ex asesoras con dárselas de feministas… no descartes que sigan con su atrevido intento de hacerse oposición a sí mismos.

Pues nada es imposible en términos de compatibilidad en un partido donde la mujer del líder es ministra, la ex alumna es a la vez ex asesora y directora de un periódico afín y hasta la niñera parece que compatibiliza las tareas de cuidar de la prole Iglesias Montero con las de formar parte del Ministerio de Igualdad.

El Gobierno desgasta. El Gobierno de coalición desgasta igualmente aunque de forma desigual: el partido mayoritario suele salir reforzado de este tipo de acuerdos y el minoritario, al contrario, más debilitado de la cuenta. Esto se debe a que los méritos se los llevan los grandes y las derrotas se suelen atribuir a los que les apoyan desde la inferioridad numérica.

Además, como ya le está pasando a Podemos, la hoja de ruta no suele pactarse a partes iguales, así que el partido minoritario apenas puede colocar en ella puntos del día que puedan interesar a sus posibles electores. De ahí todas esas interminables broncas gubernamentales y la eterna excusa de Iglesias de “solo tenemos 35 diputados”.

Podemos suele acabar prisionero de Sánchez y obligado a hacer guerrilla política

Lo que pasa es que de esos 35 diputados cuatro son ministros (hay un quinto, Manuel Castells, que no tiene escaño). Con sus carteras y sus sueldos, parte de los cuales terminan donando para engrosar las arcas de su partido. Cierto es que Podemos en la gran mayoría de los casos termina siendo prisionero de Sánchez y por ello se ve tan habitualmente obligado a hacer guerrilla política filtrando borradores y montando numeritos en los pasillos.

Pero igual de cierto es que podían haber investido a Sánchez sin pasar a formar parte de su Gobierno y haberse dedicado a hacerle oposición, obligándole a contar con su opinión y apoyo para todo lo que necesitara aprobar. No lo hicieron porque los sillones pesaron más. Y cuando los sillones pesan más, por pura coherencia política las lágrimas lo suyo es que pesen algo menos. ¿No cree, señor Iglesias? Su mujer a la política asegura venir llorada de casa. ¿Para cuándo tiene pensado hacer lo propio?