| 07 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Santiago Abascal y Alberto Fernández, presidente de Argentina
Santiago Abascal y Alberto Fernández, presidente de Argentina

La increíble discusión viral de Santiago Abascal y el presidente de Argentina

El líder de VOX viraliza su contundente respuesta al peronista Alberto Fernández, autor de una dura acusación al partido de Abascal por una polémica LGTBI en Valencia.

| Mr. Meme Opinión

No hace muchas semanas, VOX desarrolló una gira muy exitosa por Latinoamérica, cuna del populismo y del indigenismo que incluso ha llegado a Washington, con un Joe Biden a quien cuesta distinguir de Evo Morales en cuestiones relativas, al menos, a su desprecio a la huella española en aquellas tierras.

La durísima respuesta que se llevó Abascal del chavismo latino fue la mejor prueba de que su discurso hacía daño y de que al menos hay un dirigente español que no va pidiendo disculpas por una gesta, el Descubrimiento, de la que todos deberían sentirse muy orgullosos.

Y si había dudas de cómo el líder de VOX se ha convertido en una de las "bestias negras" de Maduro y todo lo que le rodea, la ha despejado el presidente de Argentina, Alberto Fernández, tal vez el más decoroso de todos los dirigentes populistas y, pese a ello, autor de un despropósito en las últimas horas contra Abascal y compañía:

 

 

Se refiere el líder peronista a la decisión de un juez valenciano de retirar de los institutos locales unos libros que, con la excusa de normalizar la diversidad sexual, en realidad son un desprecio insultante a la religión católica, tal y como ha denunciado la Asociación de Abogados Cristianos:

 

“Al obispo le dan por culo”, “chaperos en el Vaticano”, “Jesús no nos ama”, “en ningún lugar se folla como en el seminario”… son capítulos del libro de Bruno Bimbo ‘El fin del Armario’ que la concejalía de Cultura de Castellón, que dirige Verònica Ruiz de Compromís, repartió por los institutos locales hasta que medió la intervención judicial.

¿Qué persecución LGTBI?

Que de eso se deduzca una persecución al movimiento LGTBI es una osadía. Que se exija que, para defender esa causa, hace falta insultar a alguien en la escuela, un abuso. Y que finalmente se adjudique a VOX todo ello, desde el otro lado del planeta, un despropósito. No es de extrañar la rauda respuesta de Abascal, tan contundente en el fondo como elegante en las formas:

 

 

Para poner algo de luz en el asunto, y comprobar que nadie prejuzga nada ni hay una decisión política en una mera respuesta judicial cautelar, una abogada especialista en el asunto ha publicado un largo hilo explicativo que, de algún modo, responde a Alberto Fernández y a todos los paladines de la libertad de expresión y de creación... siempre y cuando sea la suya:

 

 

Y para terminar, una última réplica al canciller argentino, que tal vez debiera estudiarse mejor los asuntos españoles antes de meterse en camisas de once varas: para sufrir la demagogia más ramplona, ya tenemos suficiente con el Ministerio de Igualdad, sin "ayudas" externas: