| 24 de Noviembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El perfil psicológico de Sánchez: obsesión por el poder y narcisismo

La psicólogo traza un perfil psicológico y político del líder del PSOE: no sale muy bien parado y entronca con una personalidad obsesiva en la búsqueda del control y del poder.

| Pilar Enjamio Opinión

 

 

Nada mejor para definir a Pedro Sánchez que el mercadeo político, el charlatán de feria que vende las virtudes de un producto inexistente para venderlo y engañar. Sánchez es la mayor estafa política, el que se va con los de la feria y vuelve con los del mercado.

No, no es bipolaridad sino carencia de ética y de vergüenza con complejos y frustraciones del pasado al no conseguir nunca ser número uno sino segundón. Conocedor de que en elecciones no será Presidente aprovecha una moción de censura para serlo y llegar a La Moncloa.

Viendo el debate en el Congreso da la impresión de ver muñecos o marionetas y no personas, que aplauden y ni saben a qué. Hablan de corrupción del partido del gobierno y deberían hablar de los ERES y de la corrupción absoluta en Andalucía, de una Sanidad desastrosa mientras Susana Díaz no sabe y no contesta. Y la vida humana y la salud son sagradas.

La personalidad cambiante de Sánchez en función de su obsesión por el poder por egocentrismo y narcisismo

No destacan precisamente por su dignidad y pureza. La personalidad cambiante de Pedro Sánchez en función de su obsesión por el poder, obsesión continua y repetitiva en aras de satisfacer su egocentrismo, su narcisismo patológico. Para ello se acompaña de rufianes , y no hablo del apellido Rufián, que es la ilógica e ignorancia personificada.

Narcisismo

Vendetta se debería llamar esta moción de censura. Una unión con PP para continuar el 155 y en contra de los independentistas para al minuto siguiente hacerse socio de los mismos para alcanzar el poder, un poder teñido de suciedad y de interés propio y muy alejado del bien común de la sociedad.

 

 

El caos mental de Sánchez extrapolado al caos político y social de una personalidad nada equilibrada para regir los destinos de España. Ya se ve Pedro el gallo en el corral pero no todo está dicho y acaso el cántaro del cuento de la lechera se rompa en mil pedazos mientras Sánchez sigue fabulando, fantaseando, preparando Ministerios y viviendo una realidad paralela, cual mitómano.

Vandalismo político

Para ello desprestigia al resto, al rival, siempre culpable de todos los males. Es un asalto al más puro estilo vandálico. Sin esperar a elecciones, sin tener en cuenta el voto de quienes real y verdaderamente deciden el futuro de un país y no quien no llega a cien diputados. Por lógica, por matemática, algo impensable en un personaje como Pedro el Breve.

Sin carisma para representar a un partido que acabará destruyendo y los suyos o no tan suyos en la ideología socialista lo saben .