| 19 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Alberto Garzón
Alberto Garzón

Garzón se lanza a la caza del juguete rosa y paga las consecuencias

El ministro de Consumo ha vuelto a sorprender con una campaña que complementa a la “huelga de juguetes” y que revela su verdadera preocupación: copar titulares

| Mr. Meme Opinión

El ministro de Consumo, el comunista Alberto Garzón, se ha vuelto a sacar de la manga una campaña que ha copado todos los titulares en los medios de comunicación: la prohibición de que los juguetes sean rosas y así se relacionen con las niñas. Algo que ha pedido en numerosas ocasiones el “progresismo” español. 

Según justifica el propio ministro, esto evitará “estereotipos de género”. Lo que esconde el líder de Izquierda Unida es que de su ministerio solo salen campañas e ideas que la ciudadanía ni exige ni necesita en estos momentos. Justifica su salario de más de 100.000 euros anuales en propaganda vacía al servicio de la izquierda más radical. 

La gente ya está cansada. No quiere más postrero ni medidas absurdas que solo dilapidan el dinero púbico que tanto necesitan las clases trabajadoras de nuestro país que se supone que deberían de estar protegidas por esa izquierda que luego las abandona nada mañas tocar poder. 

Por lo menos, en esta ocasión, Garzón no ha atacado directamente a un sector económico, como hizo en su momento con el de la industria ganadera española, señalando que la carne española era de peor calidad que otras que se exportaban a los mercados internacionales, provocando una crisis en el sector absolutamente brutal con pérdidas millonarias. 

Y es que si preguntamos a los españoles qué medidas ha aprobado Garzón que hayan mejorado su día a día probablemente no puedan decirnos ninguna. Como mucho el saber cómo se deben colocar los productos comprados en el supermercado en la nevera o algún truco para preparar los tapes del trabajo. 

Ésta última ha sido otra de las campañas con polémica, ya que llevaba por “eslogan” la frase “como en casa no se come en ninguna parte”, lo cual dejaba ver que era mejor comer con tupper que en los restaurantes con menú del día. Ello supuso que algunos miembros del sector de la hostelería mostrasen sus discrepancias con el ministro de Consumo, que luego tuvo que salir a matizar sus palabras. 

Como resumen podríamos decir que Garzón, cuando sale a anunciar alguna medida desde su Ministerio se monta un revuelo tremendo, por lo que cabe la posibilidad de que muchos se hagan la siguiente pregunta: ¿Tiene sentido mantener a un comunista declarado que cree firmemente en el reparto equitativo de la riqueza por parte del Estado en un Ministerio que debe proteger el consumo de bienes y servicios en el libre mercado? Algunos opinan que no, y por eso lo han dejado claro en redes haciéndole pagar esas "medidas" anunciadas.