| 30 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Investigación Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Sostenibilidad ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía Suscribirse

Un ganadero expone en dos minutos la inutilidad “ecologeta” de Pedro Sánchez

Un empresario agrícola gallego ha desmontado el engranaje socialista que multa por mantener limpios los montes con un discurso muy aplaudido en redes

| Mr. Meme Opinión

Suelen decir las abuelas que no había sociedad más ecologista que la de los años 60: las botellas de gaseosa y leche se dejaban en la puerta para que el repartidor las recogiera y sustituyera al día siguiente, se usaban coches económicos como el 600 con una fiabilidad pasmosa, evitando reemplazos y nuevos materiales contaminantes para la producción de nuevos vehículos, los electrodomésticos duraban décadas en la cocina sin romperse… Y los montes estaban cuidados por los ciudadanos que lo habitaban.

Pero ahora, el “ecologismo” del Gobierno de Pedro Sánchez antepone el quitarse la corbata, apagar los escaparates o poner el aire acondicionado a 27 grados como medidas estrella para contener el cambio climático. Y entre esas medidas destaca una que es un auténtico disparate para los que viven día a día en los montes de España: la legislación de mantenimiento de los espacios verdes.

Y es que antes, los bosques del territorio nacional eran cuidados por sus habitantes, con la quema de rastrojos, cultivos entre montes, carreteras a modo de cortafuegos… Y ahora, parte de estas soluciones para cuidar y evitar los incendios han sido prohibidas, dejando tras de sí un aluvión de fuegos en los espacios naturales de nuestro país. 

Eso es lo que ha denunciado Roberto López, un ganadero este lunes en “El programa de Ana Rosa”: los “ecologetas” que están en Moncloa no piensan en que muchas personas se han visto obligadas a abandonar los pueblos de interior y que, consecuentemente, se persigue a quienes cuidan realmente estos entornos, provocando incendios y catástrofes medioambientales que no saben cómo paliar después. 

“Luego nos echamos las manos a la cabeza cuando hay incendios pero, ¿por qué hay incendios? ¿Por qué en las ciudades no hay incendios? Pues porque hay gente. Y los pueblos arden porque no hay gente. Es muy bonito llegar a ellos y decir “qué bonito está todo, hagamos una reserva de la biosfera y aquí no podéis hacer nada”. Los que llevamos miles de años cuidando de esto lo hicimos fatal. Dicen, “ahora nos vamos a encargar nosotros que somos mucho más listos”, ha explicado.

"No se puede cortar una zarza, plantar… Y luego viene un rayo o un pirómano, 4.000 hectáreas quemadas y se movilizan los aviones, helicópteros, la UME. Porque nos echan de los pueblos. Antes con la gente en el campo se mantenía el monte limpio sin cobrar. Y ahora le pagamos a los brigadistas con nuestros impuestos y se está quemando el monte más. Antes lo hacíamos gratis y nos echaron. No lo hacen por nuestro bien, lo hacen por el suyo, por tener un puesto de trabajo que ganan lo que no está escrito solo por hacer prohibiciones, porque en este país está todo prohibido”, ha zanjado con un discurso que ha levantado muchos aplausos en redes y que ha destrozado la política medioambiental progresista.