| 09 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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García Margallo, Soraya y Mariano Rajoy, durante un pleno en el Congreso.
García Margallo, Soraya y Mariano Rajoy, durante un pleno en el Congreso.

Soraya "mató" a Margallo y él se vengó de Rajoy dándole en su punto débil

El ex ministro de Exteriores respira por la herida y encuentra desahogo en pagos ajenos. Una reacción humana, pero discutible al hacerle la última jugarreta, una de "despedida", a Rajoy.

| Ricardo Rodríguez Opinión

El guión lo exigía. José Manuel García-Margallo, al igual que Jorge Fernández Díaz, carecía de un pase en las actuales circunstancias políticas y estando como estaba bajo toda suerte de sospechas conspirativas. Hay gentes que se han distinguido por crear problemas en lugar de resolverlos. El ya ex titular de Exteriores ha resultado ser un ejemplo claro de que los que se han llevado más de lo que han ofrecido a costa de los votantes del PP.

Piruetas de la política, Mariano Rajoy acabó fumando en pipa con Margallo que se especializó en ir por libre, entre otras cosas, y hasta dejó correr rumores sobre su disponibilidad como sustituto del jefe para encabezar un Gobierno de amplio consenso parlamentario para solucionar los problemas más urgentes. Evidentemente era una extravagancia que se agotó en sí misma. También quedó extendida, al menos como chascarrillo de pasillosmonclovitas, la especie de un arrepentimiento del aún jefe de la Diplomacia española ante el Presidente por buscar moverle la tierra bajo los pies.

Intentos de derribo o no de por medio, José Manuel García-Margallo alcanzó hecho chamusquina su final en el Gobierno. Eso acarreó la caída en desgracia. Cuando se es inquilino de La Moncloa, basta con citar al “difunto”, desplegar amplias sonrisas ante un café, y devolverlo al coche oficial con el puñal clavado hasta la empuñadura bajo la americana. Rajoy mide siempre los tiempos, también para el desquite. Con ese proceder, mandó al otro barrio a Margallo que, sangrando por la herida, hizo llegar a las redacciones de varios medios de comunicación la noticia de su adiós. “Y Jorge [Fernández Díaz] también sale”, difundió el ministro como mejor consuelo.

Y se quedó más ancho que alto. Margallo propinóasí una bofetada en la cara al presidente del Gobierno con ese desahogo. Hizo saltar chispas. A diferencia suya, el resto de interlocutores de Rajoy le siguieron en su veneradohermetismo. Incluido Fernández Díaz, con una promesa de nuevo destino bajo el brazo. A la desesperada, José Manuel García-Margallo se ha volcado, de puertas adentro, en culpar a Soraya Sáenz de Santamaría de su derrota política. El suyo parece ser ya un continuo sermón contra la vicepresidenta. En el punto de mira.

“Ella, Soraya, me ha matado”, ha repetido Margallo a próximos, que seguramente ahora mismo son menos que nunca, con el objetivo de únicamente defenderse a sí mismo. Le ha podido salir la mala leche y disparar estos días con trazo grueso y ganas contra su enemiga, pero hacía mucho tiempo que su continuidad en el Ejecutivo pendía de un hilo. El ex ministro podrá seguir en política. Probablemente, lo único que sabe hacer. Pero su presencia ya no incomodará a nadie. José Manuel García-Margallo ha quedado fuera del Poder y además lo ha hecho por la puerta trasera.