| 22 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pradera, entre Ayuso, Olona y Arrimadas
Pradera, entre Ayuso, Olona y Arrimadas

Clamor contra Pradera por su deseo de que le corten "el cuello" a Díaz Ayuso

Macarena Olona, Inés Arrimadas y miles de tuiteros hacen viral la condena al comunicador que pidió "cortarle el cuello con la macheta de un carnicero" y dice que es "lenguaje figurativo".

| Mr. Meme Opinión

 

 

Seguramente nadie ha suscitado tanto rechazo en los últimos tiempos como Máximo Pradera, autor de ataques personales de muy mal gusto y muy agresivos que, de un tiempo para acá, nadie le perdona.

Si hace tres semanas le deseó un cáncer a Macarena Olona, diputada de VOX, ahora le ha tocado el turno a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, receptora de una de las barbaridades más siniestras que se recuerdan:

"Es la hora de sacrificar todos los “innumerables matices” que separan a las tres izquierdas y sacar la macheta del carnicero para cortarle el cuello a Ayuso", escribió al conocerse que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid avalaba la convocatoria de Elecciones Autonómicas el próximo 4 de mayo.

 

Llovía sobre mojado en un comunicador muy venido a menos, que apenas logra encaje en programas marginales como el de Monedero en Youtube o TV3, tras años de excesos similares tan recordados como el desprecio a Cifuentes cuando estuvo a punto de morir en un accidente; su deseo de que ardiera la catedral de La Almudena en lugar de Nôtre Dame o estos dos últimos sobre Ayuso y Olona que han traspasado todas las líneas rojas.

Tanto como para que Público le despidiera, se disculpara y borrara su artículo contra la diputada de VOX en el que, por lazar un mensaje de apoyo a la convaleciente Julia Otero, expresaba su deseo de que su enfermedad la contrajeran, en su lugar, Olona, Trump o Aznar.

Pero el bárbaro mensaje a Ayuso, con la crispación social elevada y la tensión electoral a flor de piel, ha superado incluso al anterior y ha provocado una condena casi unánime en las redes sociales y las tribunas públicas, empezando por las de otras mujeres, del centroderecha, que también han sido objeto de ataques despiadados y han decidido saltar en defensa las unas de las otras, ante el clamoroso silencio de otras que, como Irene Montero, saltan por asuntos mucho menores:

 

 

El tuit de Olona, víctima de la andanada previa de Pradera, vino de la mano de miles de ellos más, algunos tan significados como el de Inés Arrimadas, contundente en la condena de quien, lejos de disculparse y rectificar, se ha intentado hacer el ofendido -sin mucho éxito- alegando que lo suyo es lenguaje "figurativo".

 

 

Pero no solo dirigentes políticos han salido en defensa de Ayuso: miles de ciudadanos anónimos y algunos columnistas ilustres lo han hecho también, algunos de ellos del peso de Alfonso Ussía, con la claridad que le caracteriza:

 

 

No será fácil encontrar repudio de quienes, sin embargo, son capaces de montar una gran polémica cuando un diputado manda al médico a Íñigo Errejón, consideran delictivo el -improcedente sin duda- piropo o tildan de machista no utilizar el tedioso lenguaje inclusivo. Algo que el propio PP, a través de su jefe de campaña, el diputado Alfonso Serrano, ha denunciado con razón:

 

 

Nada desde luego ha dicho la ministra de Igualdad, Irene Montero, quien solo hace unos días condenaba "todas las violencias" y presumía de ser pionera en su combate. Al parecer, cuando es "lenguaje figurativo" y la receptora es una mujer de derechas, no hay nada que condenar ni que prevenir: es la misma ministra que denunció con vehemencia una simple pintada despectiva a kilómetros de la casa donde veraneaba. ¡Ay esa doble vara de medir!