16 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Jesús Cintora, y su montaje sobre Madrid

Un vídeo viral muestra las juergas en Barcelona: pero allí no gobierna Ayuso

La campaña contra Ayuso cada día es más descarada y señala a Madrid por escenas que ven en otras ciudades pese al silencio de los "acusadores": este vídeo viral lo dice todo.

| Mr. Meme Opinión

 

El vídeo que acompaña estas líneas no lo ha difundido cualquiera: lo ha hecho la Asociación Profesional de la Guardia Civil (JUCIL) y muestra las fiestas y aglomeraciones visibles en Barcelona en las últimas horas, idénticas a las que se han difundido hasta la saciedad sobre Madrid.

Con reportajes especiales de Cintora en TVE, por cierto, dotados incluso de una cómica recreación virtual que intentaba dramatizar los hechos y solo ha logrado ridiculizar a sus autores.

El caso es que las estampas de Madrid, sin duda criticables más allá de quién sea el responsable (los aeropuertos dependen de Ábalos; la Policía Nacional de Marlaska), han desatado una tormenta contra Ayuso, a quien se hace culpable de todo menos de la caída de Constantinopla y del tapón en el Canal de Suez.

 De hehco, hasta la propia TVE se sumaba a ello con otro rótulo, en el que se señalaba un supuesto "desfase de turistas en Madrid", mientras que mostraba una imagen de la costa, algo que ha llamado la atención al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, que ironizaba sobre la nueva imagen de la calle Alcalá de la capital.

 

¿Y en Barcelona no, se preguntarán quizá? Pues no: ni especiales de Cintora, ni salidas en tromba de medio PSOE y medio Podemos, ni comparaciones con Magaluf ni descalificaciones a Madrid tan zafias como la de Mónica García, la representante de Errejón, comparando a la capital con la cadena "100 montaditos", como si la firma no mereciera respeto.

La doble vara

Ahora este vídeo demuestra la endémica doble vara de medir que marca la política española desde hace años y no ha cesado ni siquiera con el acceso de la izquierda al Gobierno: el mismo Sánchez que ni siquiera reconoce la mortalidad real del virus, con al menos 30.000 víctimas escondidas en el recuento oficial, no duda en estimular todo tipo de diatribas contra la región que se lo juega todo el 4M.