| 06 de Febrero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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La ministra de Igualdad, Irene Montero.
La ministra de Igualdad, Irene Montero.

Sí es sí o la destrucción del Derecho

Violadores y pederastas, lo peor de la sociedad, incluso reincidentes y no reinsertables, están viendo rebajadas sus penas en no pocos casos, en otros incluso han sido puestos en libertad.

| Almudena Negro (^) Opinión

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La aprobación de la antijurídica y sectaria ley llamada del “Sí es sí” por parte del gobierno de Pedro Sánchez ha puesto negro sobre blanco la sustitución del Derecho por la legislación. Legislación que no es más que la plasmación de las órdenes del poder político.

Cierto es que la máxima responsable, aunque no la única, del desaguisado que ha causado una profunda alarma social es la victimista señora Montero. Ministra de Sánchez que no sabe cómo tapar las vergüenzas de tamaña barbaridad perpetrada por ella misma junto a su infantil pandilla y que ha producido efectos contrarios a los buscados. El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Violadores y pederastas, lo peor de la sociedad, incluso reincidentes y no reinsertables, están viendo rebajadas sus penas en no pocos casos, en otros incluso han sido puestos en libertad.

Y esa es la cuestión, no si una diputada de Vox que confunde el Congreso de los Diputados con la barra de un bar o una tertulia televisiva ha aludido a la relación personal de la ministra con el macho alfa del comunismo. Relación, por otra parte, conocida por toda España. Menuda hipocresía la de la izquierda de los acosos contra políticas adversarias. Que se lo digan a Ana Botella (“esposa de”, decía Pablo Iglesias mientras Irene miraba hacia otro lado), Cristina Cifuentes, Isabel Díaz Ayuso o Begoña Villacís. Pero no permitan que desvíen el debate, que es lo que intentan con tanta escandalera que andan montando. Y lo medios jaleando.

La realidad es que las mujeres hoy, en España, están más desprotegidas que antes del advenimiento del gobierno autoritario de Sánchez. Las víctimas de agresiones sexuales están siendo revictimizadas. ¡Menudo feminismo el de las izquierdas! Claro que son los mismos que consideran que merece mayor pena darle una patada a un gato que a una mujer. Lo desconocen todo. Desde la proporcionalidad necesaria en el Derecho Penal, al in dubio pro reo, pasando por el alfabeto, la gramática o la sintaxis. ¡Nivel!

Las leyes que tratan de imponer conductas, propias de los ingenieros sociales de uno u otro signo, son ilegítimas siempre precisamente porque recortan o suprimen la libertad de las personas

Empero, conviene señalar la destrucción del Derecho de la mano de la profusión legislativa (despojo legal, que diría el gran Bastiat), la burocratización, el positivismo jurídico y el Estado Total. Veamos: el Derecho es del pueblo, mientras que la legislación es del Estado. Máquina artificial bajo la cual no cabe el derecho de resistencia. Y esta ley, como tantas otras, puede ser legal, que lo es, pero también antijurídica y, por tanto, ilegítima. Porque el Derecho no es justo por ser Derecho, sino que es Derecho si es justo, como señalara Ortega y Gasset. ¿Hay que explicar que la Ley Sánchez-Montero es absolutamente injusta?

Esta destrucción del Derecho, buscada, no es casual, puesto que el Derecho es consustancial a la libertad. Libertad que hoy vive en España el mayor desafío de su historia contemporánea de la mano del totalitarismo. Las leyes que tratan de imponer conductas, propias de los ingenieros sociales de uno u otro signo, son ilegítimas siempre precisamente porque recortan o suprimen la libertad de las personas. Y al suprimir la libertad se suprime también su otra cara de la moneda: la responsabilidad.

Para que una ley sea Derecho deben de coincidir legalidad y legitimidad. Ahora busquen entre los decretazos y normas emanadas del gobierno de Sánchez a ver si encuentran alguna que merezca ser llamada Derecho. Yo no lo he conseguido.