| 02 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La Ejecutiva Federal del PSOE de este lunes.
La Ejecutiva Federal del PSOE de este lunes.

El efecto Illa y sus consecuencias

Todo este tiempo Sánchez ha estado aguantando el candelabro al independentismo. Porque si algo tienen inamovible los independentistas es la firme determinación de seguir viviendo del cuento.

| Liusivaya Opinión

 

Hale, unas elecciones menos, unas cuantas noticias más: malas y buenas, dependiendo de quién esté de espectador de este peculiar telediario nacional. El independentismo vuelve a ganar, lo cual para el constitucionalismo en su conjunto no puede ni debería ser nunca una buena noticia. Y es que por muchos votos que haya conseguido cosechar el PSC con su “efecto Illa”, en un sistema parlamentario el verdadero ganador es el que consigue formar gobierno. Cosa que no parece que vaya a conseguir ese Salvador que un día se acostó ministro y se despertó candidato.

El independentismo terminará gobernando porque ERC sencillamente no puede permitirse otra cosa. Si se va con el PSC, Junts le come la tostada y no parece que a Junqueras le encante la idea de compartir la suya con nadie más.

Salvador Illa, por lo tanto, a pesar de haber ganado en votos quedará para la oposición. Y a los españoles nos quedará para siempre el insólito recuerdo de cómo un ministro de Sanidad que algo tendrá que ver con esa gestión de la pandemia que nos ha llevado a tantos fallecidos literal y económicamente llegó a ganar unas elecciones tan solo unas semanas después de abandonar su puesto en plena pandemia, evitando a toda costa el rendir cuentas ante el Congreso.

Pedro Sánchez no arriesga en vano; Iván Redondo no falla

Iván Redondo no falla y Pedro Sánchez no arriesga en vano. Estaba claro que el forzar tanto estas elecciones a pesar de todo tipo de indicaciones sanitarias alguna “buena” razón tenía que tener detrás. Al igual que también estaba claro que dicha razón nada tenía que ver con ningún criterio sanitario. Es más, nada tenía que ver con ningún criterio que no fuera el de sacar rédito electoral a toda costa.

Ellos se lucen y el independentismo les aguanta el candelabro. Hasta que dicho acto de caridad deje de convenirles para seguir enriqueciéndose a costa de arruinar catalanes y se le terminen tirando a la cabeza. Entonces Sánchez se hará el sorprendido, Illa hablará de diálogo y Puigdemont y Junqueras aplaudirán eufóricos: uno desde Bruselas y el otro desde fuera de la cárcel.

Ahí resultará que todo este tiempo el candelabro se lo ha estado aguantando Sánchez al independentismo. Porque si algo tienen inamovible los independentistas es la firme determinación de seguir viviendo del cuento: literal y metafóricamente: que para eso se inventaron un día ese cuento sobre el Estado opresor. Van a por todas, terminarán abalanzándose sobre el límite y no habrá efecto Illa que nos haga de salvador.