| 08 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

Robin Hood en la Moncloa

Ahora toca hablar de lucha de clases, del malvado capitalismo y de las conjuras del gran empresariado, creando ante el electorado un culpable para desviar el cabreo nacional.

| Fernando de Rosa Opinión

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se vistió de Robin Hood el sábado pasado en su comparecencia para explicar las nuevas medidas económicas con las que pretende rebajar la inflación que ahoga a millones de españoles.

Sinceramente, dicha comparecencia en la sobremesa de un sábado, me recordó a las homilías laicas con las que nos castigaba durante la pandemia, con la única diferencia que en esa época estábamos encerrados en casa inconstitucionalmente y ahora estamos asfixiados económicamente. Pero el tono y el bronceado de nuestro presidente era el mismo.

No obstante, se nota que el guionista ha cambiado. Durante la pandemia, Iván Redondo vistió a Pedro Sánchez de Leónidas “el héroe de las Termópilas”, haciéndonos ver a Sánchez como el único que podía parar el virus que nos invadía. Su discurso estaba lleno de palabras grandilocuentes como “resiliencia”, “protección” y “desafío”.

Ahora, el escritor del discurso es el Ministro de Presidencia, Félix Bolaños, que ha vestido a nuestro antiguo héroe como un moderno Robin Hood. Las frases utilizadas y que más llamaron la atención en el discurso del sábado, fueron “clase trabajadora”, “lucha contra los poderosos”, “poderes económicos”, y “terminales mediáticas y políticas”.

Hemos pasado del traje de “superman” a “la capa y sombrero” del aliado de los parias de la tierra, como dice la letra de la internacional. Estamos ante una nueva transformación de Pedro Sánchez tras el fracaso de Andalucía, que se une a los otros disfraces con los que nos ha castigado durante sus cuatro años de presidencia.

El dedo presidencial ha señalado a los empresarios y a los medios de comunicación que se atreven a decir que el único responsable del desastre económico es Pedro Sánchez

Ahora toca hablar de lucha de clases, del malvado capitalismo y de las conjuras del gran empresariado, creando ante el electorado un culpable para desviar el cabreo nacional. El dedo presidencial ha señalado a los empresarios y a los medios de comunicación que se atreven a decir que el único responsable del desastre económico es Pedro Sánchez.

Hay que recordar cuando el presidente del Gobierno disfrutaba rodeándose de los empresarios del IBEX en la presentación de sus propuestas económicas. Siempre ha buscado la complicidad de los presidentes y consejeros delegados de las grandes empresas cuando ha anunciado medidas económicas. No podemos olvidar cuando el 28 de marzo pasado convocó a los “poderosos” de este país a una conferencia que dio para ofrecer un análisis de la situación económica y al panel empresarial posterior.

No podemos olvidar cómo el presidente del Gobierno ha utilizado a los dueños del periódico “El País” y la empresa SAPA para apartar a 5 consejeros independientes de INDRA y controlar el consejo de administración de esta empresa estratégica.

Nuestro Robin Hood nacional habla de “conspiraciones” de los poderosos contra su política, pero no menciona su control del CIS, de la Fiscalía General del Estado, del CNI, su entrada en el Instituto Nacional de Estadística, en la Abogacía del Estado, sus ataques al Poder Judicial y al Tribunal Constitucional.

Me gustaría que pusiera nombre y apellidos a los que están impidiendo “defender los intereses de la clase media trabajadora de este país”

Por todo ello, me gustaría que pusiera nombre y apellidos a los que están impidiendo “defender los intereses de la clase media trabajadora de este país”, que nos explique cómo se defiende a los necesitados desde el “Falcon del poder”, por qué alaba la actuación de la policía marroquí después de que hayan muerto más de treinta migrantes tras el último asalto de la valla en Melilla, por qué blanquea a los asesinos de ETA y denigra a las víctimas, y sobre todo, por qué no ha sido empático con una pobre menor valenciana agredida sexualmente por el entonces marido de Mónica Oltra, exlíder del partido que le apoya sus presupuestos.

Por lo que se ve, los emigrantes muertos, las víctimas del terrorismo, la menor valenciana, los desempleados que se manifiestan en Cádiz, los transportistas que no pueden trabajar, los autónomos que están asfixiados y todos los que están sufriendo sus ineficaces medidas económicas, forman parte de los poderosos que conspiran contra su gobierno. Ahora toca cantar “arriba parias de la tierra, en pie famélica legión”. ¡Patético!