| 22 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Sostenibilidad ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía
Jorge Javier Vázquez, en uno de sus programas
Jorge Javier Vázquez, en uno de sus programas

Jorge Javier Vázquez se le descontrola a Paolo Vasile con su rabia contra el PP

Los ataques reiterados del presentador de Sálvame a Casado o Ayuso llaman la atención en Mediaset, el grupo que teóricamente defiende la neutralidad política.

| Roberto Anguix Opinión

 

El presentador de ‘Sálvame’, Jorge Javier Vázquez, no ha ocultado sus fobia por el Partido Popular, bien en Telecinco bien en su blog de ‘Lecturas’. De Ayuso a Casado, pasando por Gamarra o García Egea, la plana mayor del PP no se ha librado de sus embestidas, rompiendo la presunta “neutralidad” de Mediaset.

Los ataques del rostro más emblemático tal vez de Telecinco y su grupo audiovisual y comodín de la productora La Fábrica de la Tele, de Adrián Cornejo y Óscar Madrid, contra el Partido Popular se siguen sucediendo.

Vázquez, que ya ha hecho gala en numerosas ocasiones de su inquina hacia Isabel Díaz Ayuso (sumándose encantado a la campaña de la izquierda mediática y política contra el Hospital Isabel Zendal), sigue empleando los medios a su disposición para contribuir al derribo de los populares.

Ya sucedió algo similar con Vox durante la pandemia, cuando hizo una declaración de principios contra la formación de Santiago Abascal. Algo que le valió fuertes críticas, entre ellas, las que le recordaron sus chateos con Pedro Sánchez vía Whatsapp.

 

Ahora, el objeto de su furia son los dirigentes populares, desde Pablo Casado (del que le molesta que no se quede en su despacho de Génova) al secretario general, Teodoro García Egea (tildado de “patoso”) o la portavoz parlamentaria, Cuca Gamarra (“anodina”). Todo adobado de “antiayusismo”.

¿Neutralidad?

Esta alineación ideológica, que ya era conocida y tolerada mientras no fuera a mayores, supone una vulneración y un choque frontal con la postura oficial de “neutralidad política” de Mediaset, que siempre ha hecho gala de no apostar por ningún partido y de no entrar en guerras políticas.

Y, para mayor relevancia, producida por el rostro más popular de la cadena, presentador de su principal formato de entretenimiento, que aprovecha cualquier ocasión para el mensaje político.