| 15 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Rajoy perseguido por una reportera.
Rajoy perseguido por una reportera.

Por qué Franganillo ha explotado: la redacción paralela de Cintora y Contreras

RTVE, que siempre ha hecho gala de seriedad institucional, ha visto cómo el desembarco de los amigos mediáticos de Iglesias truncaba esa imagen. La reacción del presentador es un ejemplo.

| Roberto Anguix Opinión

 

El enfado en RTVE con Jesús Cintora (y José Miguel Contreras) es un hecho. Aunque ha sido personalizado por Carlos Franganillo y Marc Sala, el cabreo es generalizado en el Ente público por la persecución a Mariano Rajoy en Las Cosas Claras, el programa que sigue la agenda podemita bajo la batuta de Jesús Cintora. Y, en la sombra, José Miguel Contreras, hombre de Miguel Barroso -ahora consejero de Prisa- e inspirador del digital Infolibre.

Para los ‘históricos’ de RTVE, el problema reside en la inclusión de un programa de corte partidista como Las Cosas Claras en la parrilla de La 1 y, sobre todo, en la existencia de una redacción paralela integrada por afines a la línea editorial. Una redacción que cuenta con periodistas de confianza de Unidas Podemos y que han ejercido como propagandistas en medios cercanos al partido morado. Algunos aún recuerdan cómo personal externo de Las Cosas Claras-más conocido en el Ente como ‘Las Cuotas Claras’- “apuntaban” con sus preguntas a los líderes morados en las comparecencias públicas de la cúpula podemita en otros tiempos.

La oposición al “modelo Cintora”, un clamor en RTVE (salvo para la correa de transmisión morada en la Corporación, la sección sindical de CC.OO) por el coste y la creación de una redacción paralela, se ha mostrado de forma evidente con la persecución a Mariano Rajoy, presentada por gentes de la redacción paralela al servicio de Cintora y Contreras como “periodismo”.

 

Una opinión muy distinta es la que señalan los profesionales de la Corporación: “Carlos Franganillo y Marc Sala han podido expresar el sentir general de la mayoría de los trabajadores, entre otras cosas porque pueden hacerlo desde su posición. Pero la opinión general es que Las Cosas Claras opera con ‘mercenarios’ al servicio de la productora de Contreras, no de la Corporación, que siguen una agenda política cada vez más evidente trasladada por Cintora. A ellos no les importa el servicio público de RTVE, sino cumplir sus objetivos particulares. Aunque eso incluya ‘emboscar’ a un expresidente del Gobierno en chándal sin respetar su derecho a guardar silencio en vísperas de declarar en un juicio”.

Es obvio que a otros, y no hace falta decir nombres, nunca se les hubiera planteado un interrogatorio similar. Son los de la misma cuerda, por cierto, que crisparon la Corporación con la contratación de cuatro gatos en la etapa de José Antonio Gundín y ahora callan (si no lo defienden) con el establecimiento de un “Quinto Regimiento” televisivo al servicio de Unidas Podemos.