| 30 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Cráneo privilegiado

La improvisación en tiempos de pandemia provocó un caos normativo y en el ámbito del ahorro energético vamos por el mismo camino.

| Fernando de Rosa Opinión

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La esperpéntica expresión ¡cráneo privilegiado! la pronuncia un borracho en la taberna de Pica Lagartos, poniendo fin a “Luces de bohemia” y supuestamente dirigida al protagonista que acaba de fallecer. Esta obra de teatro, escrita por Ramón María del Valle-Inclán, creó el “esperpento” como género literario. En ella se cuentan las últimas horas de vida del bohemio escritor Max Estrella, describiendo una sociedad deformada y grotesca. Con su fallecimiento, Valle-Inclán puso de manifiesto el fracaso, la decadencia, la injusticia y la falta de honestidad en la España de ese momento, que el autor describe de manera esperpéntica.

Precisamente de “luces”, “esperpento” y “cráneos privilegiados” trata este artículo.

A principios de agosto, el Gobierno hizo público el Real Decreto con el paquete de “medidas urgentes de ahorro y eficiencia energética”. Entre las mismas, se incluye la de fijar el aire acondicionado a determinada temperatura, el apagón de escaparates y edificios públicos.

Es evidente que estamos atravesando una situación de crisis económica y también energética. La pandemia por un lado y los efectos de la guerra de Ucrania y la desestabilización internacional, por el otro, están ahí. Pero no se puede engañar a los ciudadanos, ni menos aún, tomar decisiones a la ligera como está haciendo el Gobierno.

Todavía resuenan en nuestra cabeza las palabras del presidente del Gobierno justificando sus decisiones para combatir la Covid-19, en un comité de expertos que nunca existió. Y ahora, de nuevo se repite la misma historia. El Ministerio de Transición Ecológica que dirige la vicepresidenta cuarta del Gobierno, Teresa Ribera, sostiene que las medidas adoptadas tienen “justificación técnica”, pero no hace públicos los informes o estudios que han tenido en cuenta para la aprobación del Real Decreto.

De igual manera, está por determinar hasta qué punto el Estado ha podido invadir competencias autonómicas en la materia, o si la regulación normativa en materia de prevención de riesgos laborales se respeta.

Frívolo es que el presidente del Gobierno comparezca sin corbata ante los medios de comunicación, “dando lecciones” de ahorro energético, para a continuación subirse al “Súper Puma”

Por otro lado, el esperpéntico Gobierno de Pedro Sánchez y sus “cráneos privilegiados” han demostrado, por enésima vez, que tienen una doble vara de medir. Ante las críticas del Gobierno vasco a las medidas adoptadas, han callado y agachado la cabeza para no contrariar al Partido Nacionalista Vasco. Urkullu criticó al Gobierno por ningunear a las Comunidades Autónomas para la aprobación del Real Decreto, y el portavoz del partido socialista en el Congreso, Patxi López, considera “perfecta” la actitud del gobierno vasco.

Sin embargo, se han lanzado en tropel a atacar a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, porque ha cuestionado algunas de las medidas adoptadas. De hecho, la ministra Ribera, ha calificado de “frívola” a la presidenta de Madrid.

Si se me permite, frívolo es que el presidente del Gobierno comparezca sin corbata ante los medios de comunicación, “dando lecciones” de ahorro energético, para a continuación subirse al “Súper Puma” y realizar un desplazamiento de veinticinco kilómetros desde Moncloa a la base aérea de Torrejón, gastando un total de ciento ochenta kilogramos de queroseno. Ese mismo desplazamiento efectuado en automóvil hubiera implicado el consumo de tan solo cinco litros de gasóleo.

El sanchismo legisla sin el más mínimo rigor técnico

Frívolo también es que en el momento en que se exige un ahorro energético, el alcalde socialista de la ciudad de Vigo, Abel Caballero, ya esté instalando las luces navideñas y nadie del Gobierno le haya exigido que haga un esfuerzo de contención y de solidaridad.

La improvisación en tiempos de pandemia provocó un caos normativo y una falta de respeto a las normas constitucionales. Pues bien, en este ámbito del ahorro energético, no tengo ninguna duda de que vamos por el mismo camino.

La obra teatral a la que me refería al principio de este artículo, describía una España esperpéntica, deformada, condenada al fracaso. Así la está dejando el sanchismo, que legisla sin el más mínimo rigor técnico, y con una absoluta falta de sensibilidad hacia las verdaderas necesidades de los españoles.

Valle-Inclán creó el “esperpento” como género literario; Pedro Sánchez como género o manera de hacer política. ¡Cráneo privilegiado!