| 03 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Alberto Garzón
Alberto Garzón

Garzón "copia" a Fidel Castro: ante la crisis de precios, ollas a presión

El titular de Consumo, después de que Díaz manejase las negociaciones sobre el límite de precios en el supermercado, ha lanzado su medida estrella: cocinar en ollas a presión

| Mr. Meme Opinión

Llevamos seis meses encadenados de fuertes subidas en el Índice de Precios al Consumo (IPC), que reflejan el alza inflacionista que vive no solo España, sino Europa entera por la crisis energética. Sin embargo, la gestión del problema económico en nuestro país está siendo de las más nefastas de toda la Unión, con un nivel de inflación superior al 10% (10,4%). 

Por ello, esta semana Yolanda Díaz concluía su propuesta de limitar los precios en determinados productos básicos en la cesta de la compra, tomando las riendas de una negociación entre Gobierno y supermercados que quitaba competencias al ministro comunista de Izquierda Unida, Alberto Garzón y que dejaba a la otra parte del Gobierno, la socialista, con el ceño fruncido y sin compartir ninguna parte de la medida. 

Una negociación que, como suele ser habitual, quedó en nada: mismos precios altos, una cesta de la compra por 30 euros en un supermercado que se haya llevado una publicidad buenísima gracias a la ministra y los mismos problemas de las familias españolas para llegar a fin de mes.

Sin embargo, después de ese bochornoso eclipse de Díaz delante de Garzón, ahora el ministro comunista que ya metió en un lío monumental a la industria cárnica diciendo que había que reducir el consumo de la carne española e hizo el ridículo presentando una campaña sobre la huelga de juguetes para “eliminar estereotipos machistas” a los más pequeños, ha lanzado su nueva medida estrella contra el auge de precios: incrementar el uso de ollas a presión. 

En un documento del Ministerio de Consumo, Garzón ha recomendado a los consumidores para esquivar la crisis que copien a uno de sus máximos referentes en el mundo comunista, Fidel Castro, y que cocinen con las ollas a presión. Y es que el que fuera líder totalitario cubano durante décadas, anunció en el año 2005 que la solución a la pobreza de su régimen comunista era que los cubanos usaran ollas a presión importadas por el “glorioso gobierno castrista”. 

Se daba la situación, incluso, de que los ciudadanos no pudieran ni siquiera meter nada en las ollas ofrecidas por el “desgobierno” de Cuba. Pero daba igual, porque Fidel decía que era bueno para el pueblo “ahorrar en el consumo energético”. 

“Esta es una olla de presión. Se han hecho millones. (…) Hay casi un millón producidas. Al usar una olla de estas se gasta posiblemente el 25% menos de la energía, sea gas, queroseno, carbón. eléctrica… Ahorra mucho, y esas son las pruebas que estamos haciendo. La mitad de la electricidad que generamos, la desperdiciamos. Cientos de miles de dólares de electricidad”, decía Fidel Castro a la hora de presentar la olla “express” a los cubanos en 2005, cuando en nuestro país llegaron a principios del siglo XX. 

Pues ahora, Garzón ha “copiado” su estrategia, y ha recomendado a los españoles que usen la olla a presión: “Dentro de las recomendaciones para la preparación de los alimentos teniendo en cuenta el alto coste de la energía, se aconseja la preparación mediante cocción o al vapor y el uso de microondas y olla a presión desde el punto de vista de consumo de energía de los electrodomésticos. También es recomendable, en este sentido, elaborar cantidades grandes que se congelen y consuman posteriormente”, recoge la guía publicada por Consumo. 

Además, Garzón cree que la solución (o una de las soluciones) para reducir los precios y la angustia de las familias españolas es hacer cestas de la compra más sanas. Así, la propuesta de productos esenciales en la lista de la compra incluye recomendaciones como hortalizas, patatas y otros tubérculos, legumbres, frutos secos, pescado azul, huevos, preferiblemente de gallinas camperas, y la carne preferiblemente de ave y conejo. Todos ellos, de los productos frescos más caros que existen en los estantes de los supermercados. Un auténtico sinsentido.