| 08 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El rezo del Ramadán, en Ceuta, en pasadas ediciones
El rezo del Ramadán, en Ceuta, en pasadas ediciones

España ya tiene 2 millones de musulmanes

En plena tormenta fundamentalista, la comunidad islámica llega a los 2 millones. Conocemos cómo son a través de su rito más ancestral: el Ramadán.

| ESD / EP Opinión

Son muchos, pacíficos y casi unánimente abochornados porque, en el nombre del mismo Dios al que ellos profesan Fe, se esté asesinando en Europa a cientos de ciudadanos inocentes en brutales atentados terroristas desde hace 30 años. Son los musulmanes, que una vez poblaron España junto a cristianos y judíos y hoy conforman una población de dos millones de personas.

Mirados con recelo por el fenómeno radical, es una comunidad pacífica con 2 millones en España

El Ramadán, pilar del Islam, es un rito ancestral que pone a los practicantes en comunión con Alá de una manera peculiar a los ojos de un cristiano: con la abstinencia total de comida, bebida y relaciones físicas desde que amanece hasta que el sol se pone.

Entonces, en ese momento, se pone en marcha la cara más amable y quizá desconocida de la comunidad musulmana: una fiesta para compartir con familia y amigos, de humildes viandas a consumir en la puerta del zoco, en la intimidad del hogar o en la plaza pública; unas imágenes muy frecuentes en la ciudades musulmanas de todo el mundo que en Europa se ven mucho menos: aquí apenas salen de su comunidad.

Pero cumplir con los postulados del Ramadán no es del todo sencillo en Occidente y requiere de algunas concesiones que, en pleno episodio de recelo por los atentados, aunque sea injusto relacionar al mundo islámico en su conjunto con los poderosos garbanzos negros fundamentalistas, no siempre son bien recibidas: desde cambiar los horarios de los exámenes hasta flexibilizar los turnos de trabajo, por ejemplo.

"Este año la comunidad está prácticamente rozando los dos millones de musulmanes, hay generaciones nuevas que nacieron aquí en España asomándose a los medios, a la vida nuestra, licenciados y forman parte ya de la sociedad, son españoles pero simplemente tienen la fe musulmana", indica a EP el presidente de la Comisión Islámica de España (CIE), Riay Tatary.

Sin comer ni beber

En concreto, este mes de junio el Ramadán coincide con los exámenes de Selectividad y, por ello, Tatary ha pedido que los exámenes sean matutinos para que los estudiantes musulmanes que se enfrentan al examen, vayan con fuerzas, a las pocas horas de la ruptura del ayuno (en torno a las 5 horas de la madrugada), cuando se les aconseja tomar el 'suhur', la comida recomendada por la tradición musulmana para no estar débiles y que contiene alimentos con jugos para hidratar, queso y otros productos que no provocan mucha sed.

"Creo que han hecho alguna observación dentro de las instrucciones ministeriales de educación para atender que sean los exámenes matutinos, así por lo menos están todavía con fuerzas. Si ven que tienen dificultades, entonces pueden romper el ayuno pero creo que la mayoría aplastante lo guarda", explica el presidente de la CIE.

Nike (en la imagen, Dolce y Gabanna o Mango han sacado líneas de moda para el mundo islámico

Al igual que todos los años, Tatary pide a los empresarios horarios flexibles para los trabajadores musulmanes. "No quiero ningún privilegio, simplemente que la sociedad y los patronos entiendan perfectamente el sentido de este mes, es un sentido totalmente espiritual; que ayuden a la gente y flexibilicen la jornada laboral especialmente para aquellas personas que trabajan bajo el ardiente sol", precisa el presidente de la CIE.

Este hecho está reglamentado por un acuerdo de cooperación del Estado Español con la Comisión Islámica de España y dice que "los miembros de las Comunidades Islámicas pertenecientes a la Comisión Islámica de España que lo deseen, podrán solicitar la interrupción de su trabajo los viernes de cada semana, día de rezo colectivo obligatorio y solemne de los musulmanes desde las 13,30 hasta las 16,30 horas, así como la conclusión de la jornada laboral una hora antes de la puesta del sol, durante el mes de ayuno". Las horas deberán ser recuperadas sin compensación alguna.

En cuanto a las altas temperaturas de los días previos al comienzo del mes de Ramadán y en relación a cómo este calor afecta a los musulmanes, ya que no pueden beber líquidos durante el día, Tatary expresa su esperanza en que baje un poco el mercurio de los termómetros los próximos días.

Corán y solidaridad

Además del inicio, el Ramadán tiene otras dos fechas importantes: La Noche del decreto (Lailat el Qadr) y el Aid el Fitr, que es el día en que finaliza el ayuno.

La noche del decreto Lailat ul Qadr recuerda la noche en que el Profeta Muhammad recibió la primera revelación del Corán, el libro sagrado de los musulmanes que, entre otras muchas cosas, establece, los límites en las relaciones entre individuos y entre le individuo y la comunidad. Durante esta celebración, que tiene lugar durante los diez últimos días del mes, los musulmanes oran y leen el Corán desde el amanecer hasta el crepúsculo.

El Ramadán no es fácil de llevar sin tocar horarios enla escuela o en el trabajo

Por otro lado, Aid el Fitr, la fiesta del final del Ayuno, tiene, a su vez, dos momentos cumbre: la oración de la ruptura del ayuno y la entrega de una limosna en especies, generalmente comida, a personas necesitadas (Zakat al Fitr).

Normalmente, consiste en el equivalente a cuatro manos llenas, aunque siempre es conveniente añadir un poco más, de pasas, dátiles, grano o queso. Sin embargo, si no es posible dar alimento, entonces se puede entregar dinero. En este sentido, Tatary explica que un "lema muy importante" del mes de Ramadán es la "solidaridad" tanto a nivel de familia como de la comunidad entera.

De regalos a rezos

Ese día, los musulmanes también hacen regalos a los niños, les visten con ropa nueva y con ella acuden a la mezquita para la primera oración de la mañana. Al salir del rezo, toda la familia acude al cementerio a recordar a sus parientes fallecidos y por la tarde visitan a sus familiares y amigos.

"Es lo que deseo: la tranquilidad interna y externa, la paz en todos los sentidos de la palabra. No solo en el mes de Ramadán, siempre invocamos al Señor con mayúsculas, su nombre es la paz", ha subrayado Tatary, en referencia al contexto de terror que ha levantado una barrera de desconfianza hacia una comunidad tranquila que, tal vez, será algún día más decisiva en el aislamiento de los peores de entre los suyos.