| 19 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la portavoz parlamentaria de EH Bildu, Mertxe Aizpurua
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la portavoz parlamentaria de EH Bildu, Mertxe Aizpurua

La democracia contra la democracia

Necesitamos una política de Estado que, de verdad, legisle para garantizar los intereses de la mayoría de los votantes españoles.

Cavadas

Aristóteles dijo: "Todos los hombres son iguales. Solo la ley está por encima de ellos". Es por ello que la democracia de la que a veces gozamos y en numerosas ocasiones sufrimos, necesita leyes que la proteja de las agresiones que, demasiadas veces, padece.

Una gran Nación, y, de eso, ejemplos sobrados hay, debe tener instituciones muy fuertes, que impidan que sus decisiones dependan de partidos que apenas lo son, pues cuentan con el respetable respaldo de unas minorías, que terminan convirtiéndose en dictaduras de la mayoría.

Las leyes deben defender los derechos de las mayorías y respetar a las minorías. Eso tan solo se logra con el respaldo de normas que sostengan las democracias. Si queda en el olvido el sentir de la abrumadora mayoría, la democracia se desvirtúa absolutamente.       

Tal dependencia acaba defendiendo intereses espurios, que, sobre todo, imponen sus propios criterios, tan oportunistas y tan radicalmente contrarios al sentir de esas mayorías y, que se sepa, la democracia es el gobierno del pueblo y no el de una pequeña parte de él, que apenas es representativa del sentir general.

Los intereses generales de un país deben estar avalados y defendidos por leyes fuertes que den lugar al sostenimiento de instituciones también fuertes o, mejor, muy fuertes. Las normas deben servir para conformar una nación que desea vivir en democracia y no sometida a dictaduras de grupos que apenas representan a todo un pueblo.

Está claro que me refiero a la barbaridad que, parece ser, autorizará a partidos que tienen como principal fin la consecución de la independencia de los territorios a los que pertenecen, para que puedan acceder a la comisión de secretos oficiales

Está claro que me refiero a la barbaridad que, parece ser, autorizará a partidos que tienen como principal fin la consecución de la independencia de los territorios a los que pertenecen, para que puedan acceder a la comisión de secretos oficiales.

Evidentemente, se trata de partidos políticos que, representando a unas minorías, están ocupando su escaño en el Congreso de los Diputados, aunque no acaten nuestra Constitución, porque no hay unas leyes específicas que obliguen a la sumisión de lo que proclama nuestra norma fundamental.

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Los portavoces parlamentarios de EH Bildu y ERC, Mertxe Aizpurua y Gabriel Rufián

Seguramente, somos el único país de la UE que admite a formaciones minoritarias, que pretenden la independencia de una parte de su territorio, estar representadas en el Congreso y gozar de una capacidad de decisión que están muy lejos de alcanzar partidos que tienen detrás un respaldo en votos muy superior a las dos a que me estoy refiriendo.

Me parece que necesitamos una política de Estado que, de verdad, legisle para garantizar los intereses de la mayoría de los votantes españoles, sin que eso suponga dejadez de esas minorías que, con absoluta seguridad, están totalmente amparadas por la norma fundamental, siempre y cuando acaten la ley que, demasiado a menudo, pretenden ignorar e infringir.

Francisco Joaquín Jiménez Cavadas es un antiguo miembro de la escala ejecutiva del Cuerpo Nacional de Policía. Jubilado por las lesiones sufridas en acto de servicio, estuvo destinado en el Grupo Primero de la Brigada Central de Información, especializado en ETA, y posteriormente integrante del grupo sexto de la Brigada de Información Exterior, dedicado al terrorismo palestino.