| 10 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Igualdad, Irene Montero
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Igualdad, Irene Montero

Elevemos el tiro: Irene es solo la soberbia útil

Tras la polémica de la Ley del “sí es sí” se buscan responsables para saber quién ha metido la pata, pero el problema tiene mucho más calado. No sólo se trata de buscar un chivo expiatorio.

| David Arranz Opinión

David_Arranz

Admitámoslo, a más de uno nos trae toda esta situación un olor a justicia poética, a karma necesario, a día de San Martín que tira para atrás. Sería divertido si no fuera porque gracias a la incompetencia de unas personas que cobran de nuestros impuestos, abusadores, violadores y pedófilos saldrán de las cárceles antes de lo que debieran. 

La voz cantante la está llevando Irene Montero, la cual con cada intervención peca con el peor de todos los pecados que un político puede cometer: podría ser la estupidez, pero no, es la soberbia. Un político puede ser imbécil pero si es humilde y tiene algo de gracia se le perdona. ¡Qué salao!

Y aunque Irene no se baje de la burra a la que está bien amarrada por el Presidente Sánchez, la responsabilidad no es en absoluto solo suya. Esa ley ha sido aprobada en el Parlamento por una serie de Diputados de Partidos muy diversos (desde Bildu a Ciudadanos), y también por un Consejo de Ministros; un Órgano colegiado en el que sus miembros comparten la responsabilidad política. Este caso es especialmente sangrante porque en el grupo hay tres jueces de profesión con dilatadísima experiencia como son Grande-Marlaska, Pilar Llop y Margarita Robles.

Pero ni siquiera es ese el problema.

Esta ley, como otras, ha sido disfrazada de urgente para evitar los filtros, controles y aportaciones de diferentes organismos como el Consejo de Estado, asociaciones o la propia oposición. Algo que sin duda es oportuno en una democracia sana.

El problema realmente es que el presidente del Gobierno piensa que puede hacer lo que le dé la gana. Él es el sumo sacerdote del pecado de la soberbia, interviniendo en todo organismo sin ningún tipo de pudor para usarlo y tirarlo. Bien sea el CIS, la Abogacía del Estado, el INE, la Fiscalía General del Estado, el CGPJ o el mismo CNI y un largo etcétera.

El problema realmente es que el presidente del Gobierno piensa que puede hacer lo que le dé la gana. Él es el sumo sacerdote del pecado de la soberbia, interviniendo en todo organismo sin ningún tipo de pudor para usarlo y tirarlo.

El peligro de hacer todo lo que te sale de la punta de la nariz es que piensas que todo va a salir como tú quieres y la realidad es mucho más compleja que una tertulia de bar. Legislar tiene consecuencias legales (oh, sorpresa) y nuestro Estado de Derecho es un sistema garantista con principio de legalidad en el que siempre se aplicará la denominada retroactividad de las disposiciones sancionadoras favorables.

El daño está hecho en este caso. Todos los presos que puedan acogerse a esta legislación lo harán y ningún cambio legislativo posterior cambiará esta circunstancia. Ni Irene Montero ni Pedro Sánchez podrán cambiarlo, asumiendo el hipotético caso de que se arroguen algo de responsabilidad política, que ya es mucho suponer.

Después de insultarles presionarán a los jueces, no me cabe la menor duda, dejando caer al Tribunal Supremo que esa ley tan chuli está bien hecha pero que son ellos los que tienen que interpretarla mejor y crear la doctrina que a ellos les guste, no la que digan unos fachas con toga.

Y este es solo un ejemplo más de hacer lo que le da la gana por estar un día más en la Moncloa. El anterior y bien calentito es el de la reforma del delito de sedición. El siguiente y posiblemente más peligroso es el de la modificación del delito de malversación cuya modificación para conseguir el puñado de votos de ERC y sacar adelante los presupuestos podría reducir la pena de gente de su propio partido como Jose Antonio Griñán. Quién sabe, cuántos otros políticos corruptos podría beneficiarse de la alteración de este delito. ¿Se imaginan que Sánchez sacara a Bárcenas de la cárcel? Parece surrealista pero con este Presidente todo me parece posible.