| 26 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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El “repugnante” vídeo de TV3 interpretando el himno de España con “pedos”

La cadena pública catalana, en manos de los separatistas, ha interpretado el himno nacional con flatulencias, en un nuevo insulto a todos los españoles

| Mr. Meme Opinión

Una televisión pública debe, como mínimo, respetar el honor y la decencia de todos los ciudadanos que componen el territorio al que alcanza. Y por supuesto, respetar al país y a la Constitución que fortifica al Estado de Derecho. Pues TV3 lleva décadas pasando de estos principios básicos que debe respetar como servicio público que es. 

Con un partida presupuestaria de decenas de millones de euros, que salen de los presupuestos generales del Estado que todos los españoles pagamos, TV3 se financia para insultar de forma sistemática a los españoles, incluidos los catalanes. Primero fue abriendo la televisión al secesionismo, luego a los discursos racistas y, ahora, interpretando el himno nacional con flatulencias. 

No es ninguna broma. La televisión pública catalana ha reproducido las notas del himno de España con “pedos”. Y alguien de la cúpula de la televisión de cabecera del separatismo, en manos de Esquerra Republicana, ha decidido dar le visto bueno a semejante insulto, pagando aún por encima con dinero de todos los contribuyentes. 

“Se nos ha criticado mucho por algunos chistes que hemos hecho sobre España y entonces creemos que hoy es un día para envainársela. Para decir, hostia, cuando España hace las cosas bien, cuando Pedro Sánchez hace las cosas bien, lo homenajeamos desde este humilde plató. ¿Cómo? Haremos sonar el himno de España", comentaba en el vídeo el presentador. Acto seguido, puso dicho himno en forma de insulto. 

Es urgente el cierre total de TV3, de todos los organismos separatistas en pie de guerra dispuestos a fragmentar España, enturbiar la convivencia de los ciudadanos y fomentar el odio a los semejantes. Porque las televisiones públicas son un derecho del ciudadano, y cuando se usan desde los poderes como instrumentos políticos, pasan a ser un “despilfarro peligroso”.