| 18 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Investigación Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía M. Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía
El “Mofletes”, llamado así popularmente por el aspecto de su delantera, sería el primer modelo presentado por Pegaso en 1946
El “Mofletes”, llamado así popularmente por el aspecto de su delantera, sería el primer modelo presentado por Pegaso en 1946

Entre caballos alados y técnicas de riego

La solución adoptada para el 'caso Pegasus', ese “gran hermano” de última generación y tecnología avanzada, ha sido de cómic: poner al espía a las órdenes del espiado

Vuelvo al vicio de la política, queridos lectores amigos, y no me resisto a comentar dos de los grandes asuntos que, a nivel nacional y autonómico, están provocando la atención general, y de los que pueden desprenderse -han empezado a hacerlo- curiosas y tal vez complejas consecuencias.

Ignoro porqué los servicios secretos israelíes -yo apenas sé del Mossad por las películas y series de espionaje- que al parecer lo crearon, denominaron Pegasus a ese “gran hermano” de última generación y tecnología avanzada. El famoso caballo alado de la mitología griega, Pegaso, nacido de un acto de desamor absoluto entre Perseo y Medusa, cuyo nombre, por cierto, proviene de manantial en griego antiguo, fue a menudo y a lo largo de la historia, símbolo de victoria y ensueños. Blanco, alado y justo, semi-humano, más fino que el centauro, ha sido soporte de fantasías relatadas y hasta de cuentos infantiles.

En la postguerra española, allá por 1946, se creó la Empresa Nacional de Autocamiones SA (ENASA), prácticamente con el objetivo de producir un camión de carga de unas siete toneladas netamente nacional, ante la imposibilidad de pagar los precios para importarlos, encarecidos por aranceles y tasas que castigaban el régimen autárquico. Y el primer camión, que vio la luz apenas un año más tarde, fue presentado en la Feria de Muestras de Barcelona, bautizado con el nombre Pegaso, elegido por su autor, el ingeniero catalán Wifredo Ricart, con un logo diseñado por Gabino Amaya. Desde 1990 es propiedad de la mercantil italiana IVECO. Fue muy popular, hasta el punto que para referirse a alguien que estaba muy bien, se decía “como un Pegaso” (sin distinción de sexos).

Se rasgan las vestiduras ellos que han hecho de la transparencia una farsa y de la justicia un vodevil.

Pero el Pegasus parece ser otra cosa y toca vender el eslogan buenista de que, como las armas, es herramienta perniciosa y contraria a la paz. Hasta que decidieron legitimar el arma defensiva -no todo- el Gobierno de Sánchez anduvo con esos mismos remilgos. No creo que sea distinta la argumentación para “blanquear” Pegasus, pues es evidente que la defensa de la unidad de España legitima la herramienta para detectar al enemigo. Incluido el anidado en las instituciones del Estado. Se rasgan las vestiduras estas nenas y estos nenes que juegan a gobernarnos, cuando se asoman al abismo de su suprema responsabilidad -léase irresponsabilidad en este caso- y pretenden resolverlo con un meme o con un tuit. Ellos que han hecho de la transparencia una farsa y de la justicia un vodevil.

No hay razón para que Robles balbucee (ya prescribió su dinero en paraíso fiscal) en este asunto. Como no la hay para que Calviño, obligada a reconocer la fortísima caída de su previsión de desarrollo -seremos el país europeo al que más cueste recuperarnos- se lo enjarete a Putin en exclusiva. Que eso queda para Montero(María Jesús).Ambas tienen más cara que un Pegaso.

La solución adoptada ha sido de cómic: poner al espía a las órdenes del espiado. Si se hubiera tratado de un secuestro cabría esperar, al menos, un síndrome de Estocolmo. En fin, como he escrito otras veces, todo está dicho ya, y todo ya se ha callado al respecto.

La oportunista provocación a Jorge Bellver por la propia Mónica Oltra, lo que ya es el colmo

También ignoro -suele ser la UDEF- quién bautizó con el nombre de Azud -Azut en valenciano- esa compleja trama de favores en Valencia, que de nuevo cobra actualidad. Esta denominación es de origen árabe, y se relaciona con el riego y el aprovechamiento razonable del agua en cualquiera de sus acepciones: rueda para sacar agua de un río, o mecanismo en río o acequia para desviar caudal. Ya se produjeron aparatosas detenciones televisadas y encarcelamientos preventivos antes del verano. La renuncia de Manuel Mata a su escaño y portavocía socialista en las Cortes Valencianas, para centrarse en su labor de abogado defensor en esta causa ha sido el episodio más reciente. Antes, la oportunista provocación a Jorge Bellver por la propia Mónica Oltra, lo que ya es el colmo. El nombre elegido se corresponde mejor, y en estas circunstancias, con la segunda acepción: desviar la atención.