27 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Imagen de la protesta del pasado mes de noviembre del sindicato CSIF ante Conselleria de Educación

El personal docente, ante más desprestigio y menos salud

No ayuda la desorganización de Conselleria de Educación a prestigiar al docente. Por ello es importante reclamar seguridad, autoridad y educación pública de calidad

| Estela Hontanilla * Edición Valencia

El colectivo docente ha sufrido un desprestigio importante. La autoridad por parte del profesorado es cada día más difícil de mantener, las faltas de respeto son cada vez más frecuentes hacia este colectivo y cada vez llegan de alumnos y alumnas más jóvenes. La sensación de falta de control por parte de los docentes es a veces continua.

Parece que cualquier medida que se lleve a cabo por las administraciones tiene efecto no sólo a nivel retributivo, sino también social, y en este sentido no ayuda la desorganización en la gestión de nuestra Conselleria de Educación. Es por ello que es importante reclamar seguridad, autoridad y Educación pública de calidad. CSIF, como sindicato independiente lo tiene claro: urge dignificar al docente y todo ello pasa por una serie de medidas que a día de hoy con la pandemia son aún más necesarias que nunca.

Desde el sindicato CSIF se presentó un escrito al Conseller de Educación Vicent Marzà el pasado mes de noviembre para trasladar el malestar ante la gestión de la pandemia en el colectivo docente. Se reclamaron una serie de medidas de seguridad que entiendo son necesarias ante esta situación de la COVID.

Por un lado, se hizo hincapié en que es necesaria la contratación de mayor cantidad de profesorado para hacer frente a la pandemia, y observando que las adjudicaciones de difícil cobertura van en aumento y se está convirtiendo en un sorteo en base a la suerte, se le recordó al conseller en qué consistía este proceso. Este procedimiento surgió para casos excepcionales.

Considero que es intolerable que un docente sea asignado por sorteo habiendo actualmente vías alternativas para contratar perfiles cualificados y que valoren la formación y la experiencia. A corto, medio y largo plazo esta medida es injusta y carente de criterios objetivos como mérito y capacidad. Para ello, desde CSIF se le planteó al conseller abrir las bolsas de forma permanente y hacer baremación exprés online para dotar las bolsas de docentes que puedan acceder al sistema ordenados de una manera objetiva, sistema que daría más garantías a los interesados e interesadas.

Por otro lado, docentes y equipos directivos me trasladan en numerosas ocasiones la dificultad de trabajar en aulas que no tienen capacidad para tantos alumnos al no haber disminuido las ratios lo suficiente, medida que considero prioritaria en cualquier caso. No podemos imitar estrategias pedagógicas de otras comunidades autónomas u otros países sin antes bajar las ratios.

Ante esta situación de pandemia, en todas las medidas que se llevan a cabo para el control social de municipios y poblaciones se disminuyen los contactos entre personas incluso de la misma familia (no permitir reuniones de más de 6, o de más de 10 personas, etc). Si esto es así a nivel social, no entiendo que los docentes tengan que desarrollar su función en el aula en ocasiones con más de 30 alumnos o que haya que buscar alternancias que disminuyen, en mi opinión, la efectividad de la docencia directa.

Tampoco entiendo que la gestión de nóminas lleve a impagos a aquellos que ya han realizado su labor, tanto de complementos como de nóminas enteras. Todo esto no hace más que desprestigiar al colectivo docente e influir negativamente en su estado de ánimo.

Por otro lado, desde CSIF se recordó a la Conselleria que debe proteger a sus trabajadores. El hecho de que eluda responsabilidades y cargue a equipos directivos para hacer frente a dotar de todos los EPIS necesarios y recambios continuos de mascarillas, geles, etc, no me parece adecuado.

Debería, en mi opinión, centralizar esa acción así como implementar medidas adecuadas que garanticen la correcta ventilación de las aulas mediante filtros u otros sistemas. El no efectuarlo es nuevamente una falta de previsión y desprestigia al colectivo docente.

La figura del personal sanitario en centros es una reivindicación histórica de CSIF que ahora más que nunca opino que debería implantarse. ¿Deben los docentes tomar muestras para posibles tests de antígenos, deben identificar posibles síntomas de COVID? No es una de las funciones a asumir por el colectivo docente aunque así nos lo quieran hacer creer en otras comunidades autónomas.

Por otro lado, muchos docentes no se sienten atendidos por esta administración. No disponemos de un protocolo para atender a colectivos vulnerables. El servicio de prevención del INVASSAT está saturado y necesita recursos para atender las innumerables solicitudes que recibe. En este sentido, docentes considerados de riesgo están recibiendo niveles bajos que implican que deban estar en las aulas y tener una exposición peligrosa en la situación que vivimos.

Sería fundamental, como ya se reivindicó desde CSIF, la negociación por la vía de urgencia de estas medidas así como de un permiso COVID para docentes para favorecer la conciliación en los casos en los que familiares convivientes de docentes deban permanecer en cuarentena. A día de hoy la administración no lo considera relevante y que el docente tenga que coger una baja médica no parece la mejor opción ni es fiel a las necesidades actuales.

Por todo ello opino que la función docente se ve afectada, menospreciada y el colectivo no gana seguridad, sino que gana desprestigio y pierde en salud.

 *Presidenta de Educación del sindicato CSIF en la provincia de Valencia.