23 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Dependencia económica: otra forma de violencia en la pareja

Te pide cuentas de lo que has gastado en el súper o en cualquier otro sitio. Te impide estudiar o asistir a cursos de formación o capacitación. Te asigna una cantidad de dinero a la semana

Una forma de violencia tan sutil que va haciendo su camino y a la vez tan descarada como ésta y que además pasa desapercibida para la mayoría de las mujeres en un principio es la violencia económica. Es una acción continuada que nace del control en el que se asedia a la mujer de tal modo que no tiene posibilidades de libertad.

 

¿En qué consiste? Es una manipulación del hombre hacia la mujer limitando sus recursos económicos, de múltiples formas.

Lo hace, por ejemplo, saboteando la posibilidad de acceder a un puesto de trabajo. Si no tienes trabajo, no tienes dinero y te obligas a depender de él para todo tipo de movimientos. Estás sometida. No te tiene en la cuenta bancaria, controlando así los ahorros conjuntos y disponiendo libremente del dinero, a la vez que efectúa transacciones y controla documentos e información clave. Algunas mujeres sufren esta dependencia y no poseen recursos para poder salir de esa situación de dominancia

 

Te pide cuentas de lo que has gastado en el súper o en cualquier otro sitio. Te impide estudiar o asistir a cursos de formación o capacitación. Te asigna una cantidad de dinero a la semana o al mes, aún cuando no estás de acuerdo. Reduce o elimina tus redes sociales por miedo a que interactúes con gente que te pueda abrir los ojos. Sientes ansiedad ante estas situaciones en las que no hay opciones de escapar.

 

Existen varias formas de control machista y son las formas más evidentes de abuso económico.  Debes saber que las estás sufriendo y no puedes tomar decisiones en consonancia, como por ejemplo, si buscas un trabajo y él te controla el teléfono, pon otro número, de un familiar o amistad que te pueda avisar si te llaman para trabajar. Tus acciones están siendo observadas y se trata de que él decide por ti, con lo cual tú sabes que te limita a ser un muñeco, tu titiritero.

También intentará que no aceptes el puesto de trabajo diciéndote que no vale nada y que se están aprovechando de ti, que con él vivirás mejor y que no te falta de nada. No hagas caso, sigue adelante, siempre se puede mejorar. Empieza a salir del agua, empieza a decidir tu destino, comienza a tomar tus propias decisiones, y si te ves acorralada, pide ayuda a aquellas personas que creas que pueden contribuir a salir de esa situación. Abre tu propia cuenta bancaria.

           

Pide ayuda psicológica, muévete al objeto de conseguir información y un respaldo legal. También puede ocurrir que tengas tu trabajo perfectamente organizado, seas independiente y que cobres más que él. Aparentemente no hay problema, pero de repente ves que estás dando más explicaciones de las que toca, como pidiendo permiso para hacer algún gasto extra… Esa sensación de “consulta “ que al final se convierte en “te estoy pidiendo permiso y si me dices no, no lo hago”. Y aquí es donde yo veo la fina línea donde pasas al otro bando sin ser consciente de ello.

Quizá la otra parte tampoco sea consciente y pueda que no sea su intención, pero por alguna razón que desconocemos y que creo que viene por costumbres obsoletas del pasado,  te dejas someter, sin opinión, sin criterio.

Está muy bien consultar y hablar con tu pareja de todo, del tema económico también, por supuesto, pero atenta, porque hay cosas que si tú las tienes claras, debes de ir adelante, consulta… Lo de pedir permiso es una cuestión de sumisión ante alguien. Si es recíproco no hay problema. Lo que quiero decir es que si dejas el control absoluto a tu pareja puede que no tengas opción de tomar ninguna responsabilidad y eso te deja en segunda línea y fuera de las decisiones.

 

No debe de haber cargos de conciencia, porque de esta manera estás reafirmando tu personalidad, carácter y valía, nada más y… nada menos. Todo debe seguir marchando igual de bien. La igualdad se basa en ser ambos cómplices en cada decisión sin que uno de ellos anule la voluntad y la vida del otro.

 *Grupo EmeDdona.