09 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La luz ilumina todo el túnel. Madrid 4M

Que las elecciones, que provocó Moncloa con torpeza, se celebraban en clave nacional era algo anunciado. Y así ha sido.

Me hartó tanto aquella analogía de un Zapatero agotado intentado poner optimismo, de la “luz al final del túnel” cuando los resultados de la crisis económica eran tremendos, que volverla a oír otra vez, ahora con la pandemia, me ha parecido obsceno, es decir, propio de Sánchez.

Pero mire usted por dónde, que mientras escucho en directo el escrutinio de las elecciones de Madrid, me ha venido a la cabeza este clásico de las luces y las sombras que bordó Tanizaki, para encabezar esta crónica -que es también un reconocimiento- de lo ocurrido. Porque quiero para mí que esta contundente victoria del Partido Popular, naturalmente protagonizada por su candidata Isabel Díaz Ayuso, puede iluminar todo ese túnel en el que el dúo, tan imprevisto como perverso, de sanchismo y pandemia está convirtiendo España. Un túnel oscuro y poco ventilado, catacumbario, por el que sus gobernantes se pasean como sápatras repartiendo migajas entre el pueblo más hambriento que agradecido.

La luz que Isabel ha proyectado ya sobre el túnel nacional puede llegar a iluminarlo en su totalidad

La luz que Isabel -apuesto que se suma a la lista tan exclusiva de mujeres que, como Rita, se llaman sólo con el nombre propio- ha proyectado ya sobre el túnel nacional puede llegar a iluminarlo en su totalidad, hasta hacer que desaparezca. Que las elecciones, que provocó Moncloa con torpeza, se celebraban en clave nacional era algo anunciado. Y así ha sido.

Servidor, que no podía votar -como Cantó- puso ayer un tuit en plan vintage diciendo “todos somos Nacho Cano, todos somos Isabel”, después del gesto en la celebración de la gesta, que fue como votar platónicamente. Y para mí que somos muchos.

Ya estoy viendo (¿debiera decir visualizando?) editoriales y opiniones de los medios gubernamentales encumbrando con cinismo y una mezcla de ironía y bilis negra (melancolía) a la gran protagonista y ninguneando al PP. Ni el partido y su jefe de filas, ni mucho menos la rotunda inmediata Presidenta de la Comunidad de Madrid entrarán en ese juego. Aunque tampoco descarto que los populares se enreden en el dulce sabor de la victoria y se susciten celos y rencillas entre presidentes autonómicos y Génova.

Como yo hubiera votado a Isabel de haber podido, déjenme decir que esta victoria del PP, puede y debe extenderse. “Tiene los días contados” han sido las primeras palabras de Isabel refiriéndose al sanchismo al dirigirse a sus “tabernarios” (lo de Tezanos ya es, de verdad, de juzgado) tras su contundente y arrolladora victoria. Las segundas en realidad, las primeras fueron en recuerdo de las víctimas del Covid comme il faut. Libertad.

Dejo para otros colegas el rotundo fracaso de socialistas y podemitas y el obituario de Inés Arrimadas, porque de luces, y no de sombras, estoy escribiendo ahora.

Enhorabuena Madrid. Felicidades España.