11 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Amianto en los centros educativos

El amianto es una sustancia cancerígena. Esta sustancia la podemos encontrar, principalmente, en las cubiertas (o parte de ellas) de los centros que son de construcción antigua.

| Rafael Benavent * Edición Valencia

Conselleria de Educación presentó el plan ‘Edificant’, a través del cual anunciaba la construcción y reforma de nuevos centros educativos. La medida cabe decir que es buena y esperamos que no se quede en una mera declaración de intenciones. La sombra de la duda no aparece porque sí, sino que ya se ha visto, en materia de infraestructuras, algún que otro incumplimiento.

 

No se están realizando bien las cosas cuando hablamos del amianto en los centros.  El amianto es una sustancia cancerígena. Esta sustancia la podemos encontrar, principalmente, en las cubiertas (o parte de ellas) de los centros que son de construcción antigua. El material tóxico, llamado también asbesto, reside en el interior de tejas, uralitas u otros elementos constructivos. Si el mineral no sale al exterior, no afecta, pero en caso de que se libere al exterior acarrea un grave problema.

 

Una de las características del amianto es que sus fibras son muy pequeñas y con forma alargada. Esto propicia que, al salir del material constructivo y dispersarse en el aire, se queden en suspensión durante mucho tiempo. Lo suficiente para que sean inhaladas por cualquier persona que esté cerca.  Mantener en los centros esta sustancia es imprudente.

 

Está claro que si no se liberan las fibras de amianto del elemento de construcción (teja, tubería, etc.) no puede afectar. Pero pensemos que estos elementos de constructivos llevan mucho tiempo de servicio, son construcciones antiguas (desde el 2002 está prohibido poner amianto) y deterioradas. Su pérdida de capacidad resistente o anclaje, con el paso del tiempo, aumenta, y con ello también aumenta la probabilidad de rotura. Una tormenta, granizo, viento, choques o un accidente aparentemente de poca importancia, puede perfectamente fracturar una de estas piezas y dejar al descubierto la venenosa sustancia. El resultado, un aire mortal. Quien lo respire puede pagarlo bien caro.

 

La principal vía de entrada al cuerpo es la respiratoria. Al inhalar las fibras mortales, quedan almacenadas en los pulmones y pueden quedarse ahí sin mayor trascendencia durante años, décadas. Pero, pasado un tiempo, la persona afectada, fruto de lo sucedido, puede contraer una enfermedad grave.

 

La inhalación de amianto puede producir tres tipos de enfermedades: cáncer de pulmón, mesotelioma maligno y asbestosi. Añadir que el largo período de latencia del mineral dentro del cuerpo humano, si no sabemos que hemos estado cerca del amianto, hace que no se vea a priori la relación entre la enfermedad y el lugar donde se produjo la inhalación el material tóxico en suspensión. 

 

La retirada de amianto de los centros educativos es una reivindicación continua del sindicato CSIF. Lamentablemente, encontramos a principio de este curso que la Conselleria está incumpliendo el calendario previsto para su retirada. Además, al incumplimiento se suma la desinformación. Cuando en un centro no comienzan las obras en la fecha prevista, ya no se informa a dicho centro de una nueva fecha.

 

Pero el año pasado el dato fue todavía peor. Tuvimos constancia de que las obras de retirada de amianto en un centro educativo se iban a realizar en período lectivo. Con la salud no se juega. Enhorabuena por el nuevo plan llamado ‘Edificant’ pero recordemos que tenemos reformas pendientes. Obras sin hacer, actuaciones muy importantes porque pueden afectar muy gravemente a la salud de alumnos y docentes.

 

*Portavoz de Educación del sindicato CSIF en la Comunidad Valenciana.