03 de Marzo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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María José Catalá, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Valencia, durante el minuto de silencio por las víctimas del Covid.

"El mayor acto de cobardía de Joan Ribó"

"Es lamentable que se imponga el autoritarismo de un alcalde a las necesidades y futuro de una ciudad y de sus vecinos"

El mayor acto de cobardía y sectarismo político que puede llevar a cabo un alcalde es el que va a acometer el señor Ribó con la reanudación de las obras de peatonalización provisional de la Plaza del Ayuntamiento de  Valencia y el cambio de líneas de la EMT.

Aprovechar que los vecinos de Valencia –los directamente afectados por esta trascendental decisión en la movilidad de la ciudad- como los de toda España y media población mundial se encuentran confinados y encerrados en sus casas para llevar a cabo y ejecutar estas obras demuestran no sólo la falta de empatía del señor Ribó para con sus vecinos, sino además la “distanciamiento social” entre un alcalde que no sabemos en qué está pensando y sus conciudadanos.

El momento no puede ser más inoportuno, con los vecinos en sus casas, con los negocios y comercios cerrados, muchas personas que han perdido su puesto de trabajo, se encuentran metidos en un ERTE, o con su futuro inmediato absolutamente incierto

Parece una burla a la inteligencia que en las Juntas de Gobierno Local se estén acordando suspensiones de obras municipales de la importancia y trascendencia para el futuro como puede ser por poner un ejemplo las que estaba ejecutando el Ciclo Integral del Agua denominadas “Obras de desconexión de vertidos de aguas residuales a acequias” en siete puntos de la ciudad entre otros en la Avenida del Actor Antonio Ferrandis, con motivo del Estado de Alarma en el que vivimos por el riesgo de contagio al coronavirus COVID-19 de los trabajadores. Obras necesarias para evitar vivir un verano como el pasado con el cierre de nuestras playas por existencias de partículas de la bacteria E-coli provocadas por vertidos incontrolados de aguas residuales a la red de acequias.

Sin embargo, las obras de la plaza del ayuntamiento que el alcalde pretende retomar –en la rueda de prensa no dijo cuándo ni por cuánto tiempo, se limitó a señalar que serían rápidas y en un corto espacio- parece ser que no suponen riesgo para los trabajadores o es que no se corresponden con otras obras municipales.

El despropósito y el momento no puede ser más inoportuno, con los vecinos en sus casas, con los negocios y comercios cerrados, la actividad económica prácticamente parada, muchas personas que han perdido su puesto de trabajo, se encuentran metidos en un ERTE, o con su futuro inmediato absolutamente incierto.

Es en este contexto en el que el  señor Ribó impone su sectarismo y, contra el sentir mayoritario del sector comercial del centro de la ciudad, de residentes y hasta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia, va a llevar a cabo unas obras  sin proyecto ni consenso. Unas obras que sencillamente en este momento no tocan.

Es lamentable  que en esta situación de crisis sanitaria sin precedentes provocada por la pandemia del Covid- 19  se imponga el autoritarismo de un alcalde a las necesidades y futuro de una ciudad y de sus vecinos

Una decisión de tal calado que afectará a dos distritos con mayor actividad económica comercial de toda la ciudad - cerca de 7.860 comercios, restaurantes y cafeterías, 1.000 actividades industriales, 7.000 despachos profesionales, 110 oficinas bancarias, 35 hoteles, más de 2.400 apartamentos y los más de 16.000 vehículos que diariamente circulan por la Calle Colón- , no se puede tomar en la actual situación y en términos del derecho penal con nocturnidad (por el confinamiento), con alevosía (porque el vecino, el afectado comerciante, el usuario no puede salir a protestar) y con premeditación (sin capacidad de respuesta para el que no está de acuerdo)”

Por último, y por lo que respecta a la empresa que tiene que acometer y ejecutar las obras que es la EMT, parece una broma, en estos momentos, que invierta más de 317.000 euros (colocación de mobiliario, banderolas, maceteros, etc en la Plaza del Ayuntamiento) que no tiene, cuando se encuentra en una situación crítica por la nefasta gestión de sus responsables políticos que no son otros que Grezzi y el señor Ribó que han dejado a la sociedad sino en situación de quiebra, al menos actualmente en estado de suspensión de pagos técnica, toda vez que necesita de al menos de forma urgente e inmediata para seguir funcionando 5’4 millones de euros, y eso sin contar con el activo más importante de la empresa que la dirección parece ignorar y que son más de 1.600 trabajadores que no saben cuál va a ser su futuro inmediato laboral.

En definitiva, un completo error, una falta absoluta de consideración hacía los trabajadores de la EMT y los vecinos de Valencia. Es lamentable  que en esta situación de crisis sanitaria sin precedentes provocada por la pandemia del COVID- 19  se imponga el autoritarismo de un alcalde a las necesidades y futuro de una ciudad y de sus vecinos.

 *Portavoz del PP en el Ayuntamiento de Valencia.