09 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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¿Vamos a permitir que paralicen la ampliación del puerto de Valencia?

La mejora del puerto supondría un efecto de consecuencias económicas y sociales muy relevantes, al elevar su nivel de competitividad, con la incidencia en la producción y el empleo

La ampliación del puerto de Valencia es una actuación que cuenta con todas las autorizaciones administrativas y medioambientales preceptivas y absolutamente necesaria en un momento económico y social crítico de nuestra Comunidad.

Una ampliación que, afrontada con visión amplia, técnicamente bien informada y socialmente asumida como fundamental, apoyaría de forma eficaz el tan necesario relanzamiento de nuestra economía y el cambio de modelo productivo que la región requiere para generar empleo de calidad.

Para una economía marcadamente exportadora como la nuestra, y ante las perspectivas que abre la implantación del Corredor Mediterráneo, la ampliación inmediata del puerto de Valencia es imprescindible y fundamental para el futuro económico y social de la Comunidad Valenciana y de España.

Y sus efectos medioambientales a nivel global no son menos relevantes. Sin olvidar que toda actuación integrada no sólo busca minimizar el impacto medioambiental sobre el entorno inmediato y neutralizar sus efectos, sino que resulta beneficiosa social y económicamente.

Entre los efectos más relevantes de esta actuación cabe destacar los siguientes:

  • En primer lugar, para la economía valenciana y española, el puerto de Valencia constituye la salida natural a los mercados internacionales de un importante flujo de mercancías, tanto agroalimentarias como industriales, sin olvidar su incidencia en la actividad turística y de servicios como atractor y receptor de cruceros.

 

En el inmediato futuro todas estas actividades se verían potenciadas al poder aprovechar el gran impulso a la recuperación económica lanzado por las grandes potencias, incluida la UE, y el cambio de estrategia comercial de la administración Biden, que augura una normalización de las relaciones económicas internacionales, después de las turbulencias del periodo Trump.

 

En el sector agroalimentario este impulso ya se está percibiendo ya que son millones de toneladas del sector agroalimentario, y especialmente de cítricos, frutas y verduras, las que se exportan por el Puerto de Valencia y las expectativas se verían potenciadas siempre que la infraestructura portuaria mejorase.

 

Para este sector y otros muchos de la Comunidad Valenciana la mejora del puerto supondría un efecto de consecuencias económicas y sociales muy relevantes, al elevar su nivel de competitividad, con la consiguiente incidencia en la producción y el empleo.

 

  • En segundo lugar, la ampliación del puerto de Valencia permitiría aprovechar su posición estratégica en la gran vía marítima que une la economía europea con la asiática, aumentando su importancia y relevancia en Europa, una vez el corredor ferroviario en ancho europeo entre en funcionamiento.

 

Las consecuencias no son solamente un crecimiento muy significativo de la actividad portuaria, logística y de transporte, sino efectos inducidos de gran relevancia sobre las actividades de servicios de alto valor añadido y la generación de un importante efecto atracción de nuevas actividades que dicha situación generaría. Efectos directos e indirectos en sectores estratégicos por su efecto tractor, como el logístico y el industrial, de gran relevancia para la transformación del tejido productivo de nuestra Comunidad y la generación de empleo de calidad.

 

  • Y, en tercer lugar, la reducción del impacto medioambiental que supone el tráfico de mercancías desde el puerto de Valencia, a través del ferrocarril, constituye un efecto de relevancia ecológica, tanto nacional como global, que debería mover la conciencia de quienes cuestionan la ampliación del puerto por razones ambientales.

A la luz de estos efectos, que con un claro compromiso público y los medios actualmente disponibles se verían materializados, es fácil deducir que la ampliación del puerto de Valencia tendría no sólo un impacto económico significativo, sino que sus consecuencias sociales y ambientales serían más que positivas, contribuyendo a la lucha contra el desempleo y el cambio climático.

Y en este punto, nos planteamos dos cuestiones:

¿Puede la Comunitat Valenciana permitirse tener responsables políticos, que antepongan sus intereses ideológicos y políticos al interés general del conjunto de la sociedad?

¿Es posible que por la arbitrariedad de algunos responsables políticos acabemos con el principal motor exportador y logístico de España?

No estamos describiendo la trama de una serie de ficción, sino que es lo que está ocurriendo en Valencia y en la Comunitat Valenciana: una parte de nuestros políticos están instalados en la cultura del NO e impidiendo el progreso al conjunto de los ciudadanos, intentando evitar que el principal puerto del Mediterráneo siga generando riqueza, empleo y actividad empresarial.

En lugar de defender los intereses de sus administrados, los ciudadanos de la Comunidad Valenciana, lo que intentan conseguir es empobrecer a nuestra Comunidad y a España y no duden que otros competidores lo van a aprovechar.

Como valencianos no podemos, ni vamos a permitir que unos pocos paren el progreso del conjunto de la sociedad.

*Presidente de la Federación de Agroalimentación de la Comunitat Valenciana (Fedacova)