| 29 de Noviembre de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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El vicepresidente de Vox, Vicente Barrera, habla con el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, en Las Cortes Valencianas.
El vicepresidente de Vox, Vicente Barrera, habla con el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, en Las Cortes Valencianas.

Las dos caras de Vox: Sumiso en el Consell y oposición en el Ayuntamiento

El Vox gobernante apaga su espíritu crítico contra el PP mientras mantiene el empuje en el Ayuntamiento de Valencia.

| Sonia García Edición Valencia

Vox encauza dos líneas muy diferenciadas en el Gobierno de la Comunidad Valenciana y en su capital. Desde su entrada en la Generalitat, la formación de Abascal ha apagado el perfil rudo que le levantó para pasar a asumir un rol sumiso, limitado por el PP. En cambio, Vox en Valencia, que fue marginado y no entró en el Gobierno municipal, se alinea con la oposición y mantiene el espíritu crítico contra la alcaldesa. 

El PP de Carlos Mazón ató bien el organigrama del Gobierno de coalición con Vox, incorporando cargos de su propio partido en las áreas que domina Vox y, sobre todo, eligiendo como sustituto de Carlos Flores alguien históricamente afín al PP, amigo de Camps y Rita Barberá, el actual vicepresidente Vicente Barrera. Una vez escogidos los jugadores, impuso sus reglas del juego. Todo se consensua dentro del Consell. Una premisa que traslada imagen de unidad y coordinación entre los dos partidos del Ejecutivo valenciano, pero que sirve también al PP para matar la independencia de Vox y limita su acción.

El cambio es notoriamente visible, tanto en Las Cortes Valencianas como en las redes sociales o en la propia calle ya que la actividad orgánica se encuentra paralizada sin actos de partido. El debate parlamentario, donde Vox se comprometió con mantener su función de control al PP, ha pasado a ser un peloteo con elogios y preguntas "masaje", como califica la oposición. Donde antes mostraban caras de indiferencia al PP, ahora hay aplausos y grandes sonrisas de complicidad. También salta a la vista un apagón en las reivindicativas redes sociales de Vox. Si bien han protagonizado una última polémica con respecto a la campaña de Mercadona defendiendo los Objetivos de la Agenda 2030, lo cierto es que ya no dedican publicaciones a atacar al PP.  Ya no se repiten momentos como el del vicepresidente Barrera cuando se le fue de la mano explotando contra Feijóo. "El PP le ha quitado a Vox las claves del Twitter", ha llegado a bromear el portavoz adjunto del PSPV, Arcadi España.

En definitiva, el PP tiene al Vox gobernante donde quería, a su sombra, diluyéndose a medida que pasan los días. No es el caso en el Ayuntamiento de Valencia, donde la alcaldesa María José Catalá pensaba que ofreciéndoles una paga y llamándoles "socios preferentes" iban a manejarles. En el consistorio el PP se ha encontrado a un Vox insultante alineado con la oposición, resignado por no haberles permitido entrar en el Gobierno, que trata de bloquear todas las iniciativas a toda costa si no recibe su parte del pastel. Mientras las medidas estrella de Mazón dan brillo al PP y apagan a Vox, las de Catalá -como su anunciada rebaja de impuestos o los próximos presupuestos- se ven frustradas.