| 19 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Machismo futbolero

La violencia irracional manifestada en los campos independientemente de quién la ejerza debe de erradicarse del fútbol por el bien de todos

De todos es sabido que en el deporte el machismo está a la orden del día, sobre todo en fútbol, empezando por la brecha salarial y terminando por otros mil motivos más. Sabemos que lo injusto es muy visible, y que la sociedad cada día que pasa ya no lo admite.

Un chaval que juegue en 2ª división de fútbol se está llevando una cantidad mensual que triplica o cuadriplica la cantidad que se lleva una chica de la misma categoría, que en el mejor de los casos cobra de 50,100 o 300 euros o directamente nada. Esta es la realidad y no entiendo por qué en los tiempos que estamos del siglo XXI, todavía estemos en esas absurdeces, y sobre todo porque poco a poco ya en la actualidad se van equiparando salarios y condiciones en algunos sectores.

Después viene la otra, esa que a las chicas no les dejan jugar en los campos de fútbol oficiales, esos estadios tan chulos en los que los hombres juegan, y me pregunto ¿por qué? ¿Hay algún problema? Rara vez vemos que les dejan jugar en estos campos, y aquí voy a alabar al campo del Real Murcia, Estadio Enrique Roca Fernández, que este domingo abrió sus puertas para que disputaran un partido de liga de Segunda División femenino, ejemplos así deberían ser más habituales, por no decir que debería ser una cuestión totalmente normalizada.

Y ya para rematar la faena, viene el machismo ese ilógico en pleno siglo XXI, el fulminante pensamiento basado en el machismo obcecado que impide avanzar al fútbol femenino. Son numerosas las noticias que se están escuchando estos últimos días sobre insultos a las árbitras y a las jugadoras,  tal como apunta el diario Levante, una manifestación horrorosa:   “Tendrían que prohibir el fútbol femenino”, o “vete a fregar”, cuestiones hoy muy absurdas, ya que hombres y mujeres trabajan en sus casas.

La violencia irracional manifestada en los campos independientemente de quién la ejerza debe de erradicarse del fútbol por el bien de todos, al margen de quiénes sean las víctimas. Esa terquedad acusada de algunos en pro de su defensa radical por un equipo no es deporte. El deporte se entiende de un modo lógico cuando comprendes al rival, cuando hay un respeto por el adversario, y más allá cuando siendo plenamente crítico reconoces que puede haber sido mejor que los tuyos. Eso es disfrutar y aprender del fútbol.

Algunos dirían: “disfrutar de un buen partido de fútbol”. Analizar los errores y los aciertos de forma ordenada e incluso técnica. Discutir si esas decisiones arbitrarias son acertadas incluso aceptando los fallos de los árbitros y eso significa ser majestuosos, respetuosos más allá del fanatismo agresivo. Se pueden analizar las cosas sin llegar a las ofensas y a las riñas.

Comentarios que se escuchan cómo: “éstas feminazis que quieren la igualdad”. Menos mal que las televisiones condenan hoy día estos comentarios machistas, separatistas y se abre una investigación. Esperemos que llegue a buen puerto, porque todo esto debería ser sancionado por medios legales y efectivos.

Cómo mujer me siento fatal cuando veo que se menosprecia a esas grandes jugadoras de fútbol que tenemos gracias a Dios en España. Progresamos para que un día tengamos cristianas Ronaldo, o mujeres Messi en altas competiciones de prestigio al igual que los varones.

 *Grupo EmeDdona