| 01 de Febrero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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La maldita hemeroteca

En sus tiempos de asesor se caracterizó por una actitud gamberra y barriobajera de insultos, persecuciones y escraches que tuvieron permanentemente a Rita Barberá en su sucio punto de mira

| José María Lozano Edición Valencia

El edil valenciano que, con tanta chulería como ignorancia, es responsable del caos circulatorio en el Cap i Casal, de la quiebra técnica de la EMT y de las frecuencias y recorridos más absurdos e incómodos para el usuario -además de los desaguisados urbanos en las plazas y vías relevantes de la ciudad- ha sido cocinero antes que fraile. En sus tiempos de asesor municipal de Compromís -Ribó le premió con la concejalía tras su ardorosa campaña de acoso permanente al adversario- se caracterizó por una actitud gamberra y barriobajera de insultos, persecuciones y escraches que tuvieron permanentemente a la Alcaldesa Rita Barberá en su sucio punto de mira.

No deja de ser preocupante esa perversión obsesiva -compartida con Pablo Iglesias, por cierto- de fustigar a las mujeres de derechas en un rasgo que deja en evidencia ese heteropatriarcado de cojones que tanto predican sus referentes del feminismo radical, con el que su suma sacerdotisa ha metido la pata hasta el corvejón con el “sí es sí”, y que todavía puede acabar peor de cómo ha empezado.

Hizo bien María José Catalá, el otro día en las Cortes Valencianas, en recordarles a esta banda de hipócritas y maltrabajas, que las mujeres de derechas son iguales a las de izquierdas (en derechos). Hizo bien en exigirles el respeto que no manifiestan y en evidenciar su sororidad sectaria y sus silencios cómplices a lo Mónica Oltra.

Serias o frívolas, las tetas de la camiseta de su sustituta Mas, no se compadecen con la repugnancia con la que el hoy edil de marras se vanagloriaba vestir, como manera de asesorar a su señorito. Nadie -ninguna- en la oposición levantó entonces una voz ni dejó correr una lágrima. Tampoco Rita lo hizo, aguantó como una mujer de derechas. No ofende quien quiere sino quien puede (decía mi madre que era muy mujer, femenina y feminista, muy señora).

El 25 de marzo de 2014 la Justicia entendió que la prenda era pura libertad de expresión del prenda, y condenó a costas a la vilipendiada. Antes el Ministerio Fiscal ya había apostado por el brofe y le había dado la razón. La Fiscalía, que no sabíamos entonces de quién depende. Pues eso.

Y aquí se acaba la historia. Porque “hermana yo sí te creo”, pero no te llames Rita ni Maite. Ni vivas en un centro de menores mallorquín. De todas formas tus acosadores, si fueran condenados, ya saldrán por ley. O por indulto si es necesario.

Maldita y repugnante hemeroteca .