05 de Marzo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Rueda de prensa de anuncio de rebaja del 10% de salario

Palabrería política ante acción ciudadana: contrastes que evidencia la crisis

Mientras Les Corts empezaba a debatir una hipotética renuncia la subida del 2%, la Fundación Luis Amigó ponía 160 camas a disposición de autoridades y alojaba a 36 personas

| H. G. Edición Valencia

"La política es el paraíso de los charlatanes", afirma el prolífico escritor irlandés Bernard Shaw. Su sentencia ha adquirido plena demostración en estas semanas de confinamiento en numerosas cuestiones. Una de ellas tiene una importancia relativa en la práctica, pero un gran simbolismo: su mayor o menor generosidad, sobre todo cuando se trata de renunciar a una parte, aunque sea mínima, de sus ingresos.

Veamos la secuencia y algún paralelismo que ayuda a comprender su magnitud y la diferencia entre  palabras y hechos. El 13 de marzo, con las Fallas ya suspendidas y el decreto estatal de alarma elaborándose, el DOGV aprobaba la subida salarial del 2% de diputados autonómicos y personal de Les Corts. Rápidamente adujeron que se trataba de un acuerdo a nivel nacional -así era, aprobado en enero- y que simplemente lo aplicaban, al igual que el resto de trabajadores públicos -esto último es incierto porque los empleados del Consell todavía, en esa fecha (siguen haciéndolo), estaban esperando la convocatoria de Mesa General de Negociación para informarles de cuándo lo iban a cobrar-. Por tanto, los parlamentarios se anticipaban a esa subida.

El 20 de marzo Ciudadanos y Partido Popular proponen en la Mesa de les Corts -en la que no está representado Vox- que ese incremento del 2% se destine a la lucha contra el Covid-19. En la práctica, renunciar a él. No acaba de verlo el Consell. El 21 de marzo empieza a plantearse algo, sin especificar, aunque Compromís se desmarca con la genérica afirmación de que ya han demostrado que son solidarios, sin especificar cuándo ni cómo.

Fundación Luis Amigó

Mientras ese debate comenzaba a poner en un brete a los partidos del Consell en el ámbito social la Fundación Luis Amigó pone, el 23 de marzo, 160 camas a disposición de las autoridades en esta crisis sanitaria. Por ese entonces ya reparte alrededor de 200 desayunos diarios. Y sobre esas mismas fechas decide acoger primero a 20 y luego a 36 personas, con alojamiento y atención integral, en la las instalaciones del antiguo Seminario de San José de Godella. Prepara numerosas actividades para ellas e incluso les dota de médico.

Diez días después de esa acción solidaria -una más de las muchas que realizan múltiples entidades y numerosos particulares desde hace semanas- el grupo socialista anuncia que sus 27 diputados donarán una parte de su nómina, sin más detalles, a luchar contra el coronavirus. Estamos ya en el 2 de abril, con el sueldo de marzo cobrado.

En esa misma coyuntura, y ante el paso dado por su socio principal de gobierno, Compromís anuncia el 3 de abril que la parte vinculada a indemnización por ejercicio de las funciones de sus diputados autonómicos la donará durante el estado de alarma. No aclara si la percibida de marzo o la futura de finales de abril.

Equipo de gobierno de Valencia versus Silla Ciudadana

Con ya casi un mes de confinamiento, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valencia proclama este 9 de abril que entregará el 10 por ciento del salario de concejales y asesores -todos por encima de los 60.000 euros mensuales- al combate contra el Covid-19. PP, Ciudadanos y Vox se adhieren a la iniciativa.

Ese mismo jueves 9 una formación sin representación ni autonómica ni local, con unos recursos propios muy limitados, dedica todo el remanente de su última campaña electoral a comprar 100 guantes y dos pantallas separadoras que entrega a la Guardia Civil y a la Policía Local de su municipio. Se trata de Silla Ciudadana, que lleva, sin ingresos del erario público, días ayudando a cuatro familias del municipio.

El nobel español de Literatura Camilo José Cela indicaba que “lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una". Desde luego, una de las lecciones de esta crisis es la capacidad de generosidad de muchos particulares y pequeñas entidades sociales y políticas frente a las reticencia de quienes más tienen en renunciar a un poco de lo suyo. Aunque se trate de partidos que pregonen el reparto de riqueza y que presuman de salvar personas.

El Ayuntamiento de Valencia ha tardado casi un mes desde el estado de alarma en dar ejemplo con esa renuncia al 10% de un elevado salario . Esa medida tiene un efecto práctico relativo pero sí una repercusión simbólica. Lo ha hecho después de semanas recibiendo donativos de múltiples asociaciones de material de equipos de protección para sus trabajadores, una acción que, por cierto, contrasta con la falta de información del material adquirido por el propio Consistorio a este respecto.