23 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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25N: un simple minuto de silencio

Esta barbarie va a continuar aumentando porque no se hace lo suficiente ni se destinan los medios materiales ni físicos, ni económicos adecuados

| Eva García Lara * Edición Valencia

Con motivo de la conmemoración, el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, a los que  sin dudarlo sumaría y nombraría es a los niños y niñas que también desgraciadamente sufren las consecuencias de esta plaga. La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha convocado a nivel nacional a todas las instituciones y entidades, públicas y privadas, medios de comunicación y a la sociedad en general, a un minuto de silencio.

Un minuto de silencio por las víctimas de violencia machista, por las asesinadas y por las supervivientes a manos de sus parejas y exparejas.

Una cifra escalofriante de 1.074 asesinatos desde el 1 de enero de 2003 hasta el día de hoy, y de 41 mujeres víctimas mortales durante este año 2020. A una triste cifra de menores víctimas mortales de 37 asesinatos hasta la fecha y de 3 durante este año 2020. Y esta barbarie va a continuar aumentando porque no se hace lo suficiente ni se destinan los medios materiales ni físicos, ni económicos adecuados, ni infraestructuras adecuadas, en definitiva, no existe un verdadero compromiso firme bajo mi punto de vista.

La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género convoca a un minuto de silencio por todas las víctimas el miércoles 25 de noviembre de 2020 a las 12:00 horas, las 11:00 en Canarias.

Desde muchos consistorios no se contempla la convocatoria pública y en otros muchos el acto debe desarrollarse garantizando todas las medidas restrictivas marcadas por las autoridades sanitarias con motivo de esta pandemia o se realizarán vía webinar.

La lucha contra la violencia machista es una lucha de toda la sociedad, en las que hay que implicar sobre todo a los hombres. Una gran lacra que hay que derribar a través de muchos elementos, sobre todo con la coeducación desde pequeños para en un futuro alcanzar la igualdad real entre mujeres y hombres.

No hay que olvidar que no se trata de solo una violencia física, aunque sea la más visible, sino que hay muchos tipos de violencia: la violencia psicológica, sexual, económica… Una vorágine de ataques a la mujer.

La importancia de denunciar cualquier tipo de maltrato es la clave, aunque en la mayoría de los casos es frenada por el miedo, la incertidumbre que siente la mujer (una pluralidad de problemas) y de no saber lo que va a pasar después…o porque la mujer ha normalizado la violencia, acostumbrándose a ella.

Un efecto estratégico de cribado universal elaborado en la Comunidad Valenciana hay que decir que es efectivo en cuanto a la estadística y en cuanto a “poder saber más sobre este problema”, como afrontarlo debidamente y al localizar los casos, seguirlos para paliarlos.

El foco hay que ponerlo siempre sobre el agresor machista y no sobre la víctima, porque mi estación del año favorita es la caída del patriarcado, y si quieren otra alusión distinta al tema, es acabar con aquellos que son alardes de la intimidación, del miedo, y de la violencia a las mujeres, activando cada vez más medios policiales, más realistas y modernos, empezando por una estructura mejor concebida para conseguir trabajar consecuentemente con los Juzgados de violencia sobre la mujer (que en mi opinión faltan).

Menos minutos de silencio, demagogia incansable, y más acciones reales y efectivas, más acciones de la justicia que demandan grandes profesionales que son operadores jurídicos preparadísimos que hacen actualmente todo lo que pueden en esta lucha, diariamente. Mejoren sus herramientas, avancen en sus objetivos.

Estas mujeres duelen y mucho, más aún cuando lo estás presenciando en tu trabajo. Cuando observas todavía gente insensible, insensibilizada con el tema, que les da igual o les da lo mismo, ajustándose a protocolos ya obsoletos, o esperando una denuncia que tal vez no llegue. Olvidándose del problema. Evitemos esa nueva victimización que se sucede tanto.

Hijos e hijas de víctimas

Los hijos e hijas huérfanas duelen y mucho, porque se cargan también el futuro de los niños que son nuestra esperanza, son nuestros pilares para que todo tenga un sentido, dejando una eterna desolación en los vivos.

Sus familiares duelen y mucho, tanto es así que jamás llegan a vivir con normalidad porque sus vidas se convirtieron en una pesadilla, en una negatividad en el pensamiento que no te deja reaccionar. Sus amigos y amigas duelen y mucho, por la impotencia absoluta de no poder hacer nada, y ver que tras pocos años estos desalmados consiguen la libertad…

Porque estoy convencida de que poniendo realmente en práctica todas las medidas del Pacto de Estado contra la violencia de género se podría minimizar esa terrorífica cifra, así como mejorar los grupos especializados de todo el aparato policial, judicial, a conciencia, pero ya les digo, con recursos, gente disponible y con una organización completa y general con el resto de instituciones al unísono.

 

Tal vez un sueño que, de ser alcanzable, mejoraría mucho a nuestra sociedad. Contemos con aquellos que se esfuerzan para conseguirlo.

 

*Agente de Policía Local y Grupo EmeDdona.