| 03 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ofrece declaraciones a los medios en el seminario para periodistas 'Cumbre de la OTAN: el futuro de la Alianza se define en Madrid'.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ofrece declaraciones a los medios en el seminario para periodistas 'Cumbre de la OTAN: el futuro de la Alianza se define en Madrid'.

Hasta aquí hemos llegado

La ruptura por parte de Argelia del Tratado de Amistad, no es menos importante que el abandono que Sánchez ha hecho de las responsabilidades de España sobre su antiguo protectorado.

Un conjunto de noticias aparentemente aisladas, e igualmente graves, se acumulan hasta dibujar una crisis, no ya de Gobierno, sino que afecta al propio Estado y que hace peligrar el futuro más o menos inmediato de lo que hasta ahora ha sido un estado de bienestar social. Ese estado democrático y social tan cacareado por algunos,que desde la transición los españoles hemos ido construyendo entre todos con esfuerzo y no menos ilusión.

La última -la penúltima como suele decirse cuando es más que probable la siguiente- vuelve a relacionarse con la ausencia de una diplomacia profesional seria que defienda los intereses reales de la Nación, y no se vea subyugada a los puramente partidistas o, lo que es peor, a los más espurios personales de quien ostenta la presidencia del gobierno. Y de sus adláteres, que no son pocos.

Las disparatadas y erráticas coincidencias entre una advenediza como fue González Laya y este ministro con cara de empollón de la escuela diplomática que es Albares-con el asunto del Sáhara por en medio- tienen en jaque a jueces y embajadores, servicios de inteligencia nacionales y extranjeros, y a la propia Unión Europea. Actuando una vez más como la niñera de un chiquillo maleducado, intenta poner paz y enmendar -sin castigar al díscolo- las consecuencias geoestratégicas de la política internacional de este botarate que no deja títere con cabeza. (Ya se habla, por cierto, de la del de asuntos  exteriores). La ruptura por parte de Argelia del Tratado de Amistad firmado en 2002 por Aznar y Buteflika, no es menos importante que la denuncia compartida y cabal del abandono que Sánchez ha hecho de las responsabilidades de España sobre su antiguo protectorado.

Albares tienen en jaque a jueces y embajadores, servicios de inteligencia nacionales y extranjeros, y a la propia Unión Europea

No me resulta cómodo sacar a relucir en este delicado asunto Argelia/Marruecos/Argelia, el papel que le corresponde a la inefable primera dama, vocera de la “transformación social competitiva” y de la “ganancia múltiple circular” -¿qué fumará esta señora?- desde el descaro de la vergonzosa cátedra puesta a su disposición por la complutense madrileña. La ya suficientemente exprimida  canonjía de la dirección del África Center-ha seguido usándola curricularmente tras cesar- que le regaló el IE nada más acceder su marido a la presidencia de Gobierno, parece ser ingrediente exógeno, pero relevante, de este desaguisado.

Y encima, el muy imbécil, saca pecho en el Parlamento a cuatro días de la cumbre de la OTAN. Veremos cómo la aderezan sus ministros comunistas y los portavoces de sus socios y aliados de gobierno, que acabarán haciendo masa crítica con antisistema callejeros venidos de cualquier punto para el evento.

Vendrá, por cierto, también Olaf Scholz, a quien el anfitrión y conmilitón en el socialismo europeo, tiene en la difícil tesitura de aprobar o rechazar el envío y cesión de los tanques Leopard 2 -de fabricación alemana- para la resistencia del gobierno de Kiev contra la invasión rusa. En la cuadratura del círculo, en su inveterado virtuosismo de bocazas y tahúr de la palabra, Sánchez ha conseguido a la vez decepcionar a Zelenski y provocar al alemán, que ya tiene a unos y otros con la mosca en la oreja. Como a mí la Von der Leyen con su política de apaciguamiento y blanqueo de las torpezas sanchistas.

Cuando llegue ese momento, él ya hará “un Oltra”,y manejará toda suerte de excusas y curiosas teorías de conspiración

Hasta aquí hemos llegado. Con la OCDE rebajando punto y medio las expectativas de crecimiento -el propio Banco de España las sitúa en no más del 4%- y elevando las previsiones de inflación por encima del ocho. Y de aquí no podemos pasar. O sí, que diría el tan denostado como añorado Rajoy, si a este canalla de Sánchez no se le paran definitivamente los pies.

Las personalísimas responsabilidades que le corresponden a este sujeto debieran acabar en la Audiencia Nacional con el conjunto de la ciudadanía -los españoles, vaya- como acusación particular. Cuando llegue ese momento, él ya hará “un Oltra”,y manejará toda suerte de excusas y curiosas teorías de conspiración ultraderechista, pero lo cierto es que-por inútiles y mentirosos - ambos tienen sus días políticos amortizados. Y más que contados.