03 de Marzo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Lima, a la derecha, y Pérez, la izquierda, delante de un micro de la televisión pública contra la que ha arremetido esta semana

La rebelión de las relegadas: Unides Podem y EU recuperan protagonismo botánico

Tanto la coordinadora del partido de los círculos como la consellera de Transparencia han destacado esta semana por sus iniciativas, que han llegado a tensar al Consell

| H. G. Edición Valencia

Una porque la pandemia, con los estados de alarma y la progresión de las fases en la denominada desescalada, dejó el papel ya de por si secundario de su conselleria en tercer o cuarto plano, y la otra por el escaso tiempo que lleva liderando su partido, ni Rosa Pérez Garijo ni Pilar Lima Gozálvez habían tenido el protagonismo que buscan o reclaman. Hasta esta semana.

Tanto incluso que el síndic del PSPV-PSOE ha llegado a acusar de "deslealtad" a la coordinadora de Unides Podem por presentar enmiendas a la Ley de la Función Pública Valenciana cuando el PSOE y Compromís ya la tenían pactada después de años de no pocas desavenencias. No esperaban que el tercer socio, que el hermano pequeño, apareciera por sorpresa y sin decirles nada para enmendarles.

Pilar Lima está dejando claro está semana que no es Naiara Davó, por mucho que esta última haya adoptado su perfil más beligerante en las últimas semanas. La capacidad de seducción del síndic socialista, Manolo Mata, llega a desmontar al portavoz más aguerrido y consigue pacificarlo, como demostró el pasado mandato con quien fuera síndic de Ciudadanos, Alexis Marí, por poner solamente un ejemplo.

Pero con Lima no lo va a tener fácil. Unides Podem ha cambiado. Ya no es el partido ni de Montiel, ni de Estañ ni tan siquiera el de Davó o Dalmau. Ahora ha aparecido una actriz más imprevisible, de la escuela pura pabloiglesista, que puede llegar a desconcertar al ladino Mata o al observador Fran Ferri, el sindic de Compromís.

Y lo ha dejado claro esta semana con su batería de acciones y con su discurso contundente, sin concesiones y poco dado a negociaciones. Hasta el punto de que lo que el president Puig llama buscar consensos Lima lo considera "acercarse a la derecha". El mismo modelo de Pablo Iglesias verbalizado hace escasas semanas por una de sus discípulas aventajadas en el Congreso, Isa Serra. Por tanto, nada de pactos con Ciudadanos. Ni búsqueda de más apoyos o consensos. Mejor los conocidos habituales. Con tener un voto más que el resto vale.

Por mucho que arrecie la pandemia, el mensaje no cambia para Unides Podem, como lo demuestra Lima en su rol de cancerbera del podemismo del círculo supremo. La prioridad parece acabar con las concesiones sanitarias privadas. Da igual lo que cueste, cómo sea su gestión y si ahora, en situación de alerta máxima ante el covid-19, es el momento adecuado.

La coordinadora de Unides Podem ha devuelto a la quintaesencia de su partido al grupo de Les Corts. O, como mínimo, a la estricta observancia que marca su líder nacional de sus directrices. Más allá del PSPV no hay negociación posible. Con tirones de orejas incluidos y continuos al socio mayoritario del Consell, al ´hermano mayor´ del ejecutivo, si se descarría con el diálogo.

La consellera de EU

Y su compañera de coalición electoral, aunque dirigente de otro partido, como ha dejado claro en el rifirrafe tuitero que tuvo con la jefa de Informativos de Á punt porque no dejó claro que era EU quien estaba promoviendo una exhumaciones (franquistas, claro), Rosa Pérez Garijo, también ha tenido un protagonismo inusitado -en la actual legislatura- esta semana. 

En algunos casos, hasta estridente, como en esa confrontación en la que llegó a acusar a todo el grupo audiovisual público de falta de rigor sin justificar tamaña generalización ofensiva. Luego apeló a la carencia de alusión al protagonismo de su iniciativa exhumacionista.

O cuando ha saltado a defender que la edad para poder votar sea a los 16 años, una cuestión que, por otra parte, conllevaría una reforma constitucional y que en modo alguno compete a la Conselleria de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática, una denominación tan extensa que, sumada a la escasa relevancia que tiene dentro del Consell, ha provocado que esté situada en el apartado inferior de la web de presentación del gobierno valenciano, aislada y apartada del resto.

La hiperactividad de Pérez Garijo

Rosa Pérez Garijo también ha presentado esta semana la nueva Ley de Transparencia. O la profesionalización del Consejo de Transparencia. O ha anunciado 350.000 euros en subvenciones a entidades que tengan como finalidad exhumar a víctimas del franquismo.

Tanto Lima como Pérez han aprovechado que el epicentro del debate sobre la pandemia está en el interior de España y que sus efectos no tienen en la Comunidad Valenciana, por ahora, la virulencia de hace escasos meses, para asomar cabeza y reclamar su protagonismo. No por pertenecer a partidos minoritarios dentro del Consell están dispuestas a dejar de mostrar que están ahí para exigir su cuota de visibilidad en el pastel botánico.