20 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Javier Llaves

Jóvenes pero no inmunes al contagio

Cuando estás en ese frío pasillo del hospital, te pesa todo el cuerpo, sientes escalofríos, notas tu cuerpo helado y tu frente ardiendo, te da tiempo a pensar en todo

Dicen que la COVID-19 ataca de nuevo. Dicen que estamos en la tercera ola. Ni la COVID-19 ataca de nuevo, ni estamos en la tercera ola. La COVID nunca se ha ido y esto es un tsunami sin barreras.
Todos pensamos que nunca nos va a tocar, tendemos a pensar que es cosa de los demás, pero llega.

Cuando estás en ese frío pasillo del hospital, te pesa todo el cuerpo, sientes escalofríos, notas tu cuerpo helado y tu frente ardiendo, te da tiempo a pensar en todo. En mi caso, por mi profesión recordaba cuando a las ocho salía todo el mundo a aplaudir a los balcones, nosotros encendíamos las luces azules de nuestro vehículo y abrazábamos a la gente con nuestras miradas, incluso con lágrimas.

El momento en el que Dios en persona (la doctora de Urgencias) me comunica que soy COVID+ se me cae el mundo encima. En mi caso, lo primero que pensé fue en mis familiares más cercanos, algunos de los cuales presentan patologías de base que les convierten en personas de riesgo. Es terrible.

Según avanza el tiempo, rezas por encontrarte mejor pero la fiebre no cesa y te tienen que tumbar. Francamente, es una situación muy dura el estar acostumbrado a cuidar a los demás y que ahora te tengan que cuidar los demás a ti. Ves como tus compañeros te animan pero a la vez te miran con ojos de preocupación y, sinceramente, no pude parar de llorar.

Cuando te dan el alta y aparece ese héroe en forma de TES empiezas a ver la luz al final del túnel. Llegas a casa e intentas adaptar tu vida entre cuatro paredes. Pero te das cuenta de que es Navidad. La soledad inunda tu mente y la tristeza tu corazón; es casi peor que la patología en sí. Recuerdo haber escuchado llorar a mi madre, y me hizo sentirme muy impotente por no poder hacer nada al respecto.

Por otro lado, soy muy activo en Instagram, he dejado de seguir a raíz de esto a todas aquellas personas irresponsables que suben contenido de contactos sin medidas de seguridad, no le hace bien a mi salud mental.

Se criminaliza sin cesar al conjunto de establecimientos de ocio nocturno y hostelería. Yo estoy infectado, soy joven y no ha sido por culpa de ellos. Estoy orgulloso del trabajo y esfuerzo que está realizando el sector, así como el trabajo de sus asociaciones. Conozco a varios responsables de establecimientos y se de primera mano el esfuerzo titánico que les está suponiendo la COVID-19. No puedo desaprovechar la ocasión para lanzar una pregunta: para los que proporcionan ocio nocturno y restauración, con su consecuente contacto, ¿no hay vacuna?

Ni la COVID-19 es una broma, ni por ser joven la pasas como un “resfriado”. Hasta que no lo pasas no sabes lo que es.

El comportamiento del conjunto de la juventud está siendo ejemplar, sigamos trabajando en conjunto, por nosotros y por los demás. Tenemos la oportunidad de hacer gala de uno de nuestros principios básicos “la responsabilidad”.

*Técnico de emergencias sanitarias. 23 años.