| 24 de Junio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Isabel Díaz Ayuso, presidenta del PP madrileño y la Comunidad de Madrid.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta del PP madrileño y la Comunidad de Madrid.

Ganas de ganar

El presidente en su última ignominia toma prestado el mote hiriente que los delincuentes dedican a la policía. Si les hubiera llamado maderos, al menos hubiera sonado castizo.

Hoy mi amigo Magín -vuelvo a citarlo mientras me autorice- me ha escrito enfadado por no sé muy bien qué chorrada le ha chateado un colega que no entiende que “el gran bache de creatividad que vivimos” es consecuencia de tanta estulticia y tanta falta de rebeldía, de tanto copia y pega. Y nos preguntamos ¿dónde están las voces que provocan ira y sufrimiento en esta sociedad muelle y acomodaticia …dulcemente suicida?

De ahí hemos pasado -por múltiples y obvias razones- al “teatro del absurdo”, al Esperando a Godot de Beckett, a Ionesco y su Cantante Calva, sin olvidar los Seis personajes en busca de autor del gran Luigi Pirandello, que se estrenó en Italia dos años después del fin de la Primera Guerra Mundial. Cuando apenas acabamos de celebrar -teóricamente- el año Berlanga en el centenario del nacimiento del genial cineasta valenciano, cabe añadirlo -junto con el maestro Buñuel- a la no mucho más numerosa nómina de lo que podríamos llamar “cine del absurdo”. (Conste que no lo digo por el argumento de Todos a la cárcel, o de La Vaquilla; aunque también).

  La alcaldesa de Salobreña, ha desempadronado a Macarena Olona. No recordará el empadronamiento en Benixida de la que después fue vicepresidenta Fernández de la Vega

La cosa es que Díaz Ayuso ha resumido con un haiku, que es el del titular robado de esta columna, todo el hartazgo compartido por millones de españoles entre los que me cuento, por una situación de agotadora cronicidad. Y de no menor gravedad diagnóstica. Sin banalizar sobre la viruela del mono, que tampoco ayuda. Ganas de ganar, porque ya está bueno, como decían ya hace años mis amigos venezolanos y aún siguen aguantando. Ganas de ganar porque no hay tiempo que perder, ni desviar el foco, que son muy cansinos los otros. Ganas de ganar, porque ella sabe cómo hacerlo con sus tabernarios callejeros. Que ni son callejeros ni mucho menos tabernarios, que lo que son es muy listos y de los que pisan tierra. Y además les mola el mote, porque son unos cachondos como nosotros.

No como esa escoria de Presidente y de Gobierno que, en su última ignominia -nadie recuerda ya cuántas van- toma prestado el mote hiriente que los delincuentes dedican a la policía, para golpear al PP en culo de las Fuerzas del Orden. Si les hubiera llamado maderos, al menos hubiera sonado castizo. Es una ignominia y es una maldad, pero también es un atrevimiento -cesáreo, por cierto- atentar contra responsables de la seguridad propia. Y lo que es más serio, de la seguridad de España. Merecidos los pitos a Marlaska en Ávila y merecidos, por procaces que algunos resulten, los memes y los vídeos que han poblado de inmediato las redes sociales en protesta.

Acostumbrado a la copia como está -al copia y pega del inicio de estas letras- yo le cedo los derechos de fundación de la “política del absurdo”, aunque cuente en la práctica con no pocos antecedentes entre los que cabe recordar a Rodríguez Zapatero

Atreverse se atreven con todo, porque sólo la atrevida -y atávica- Lastra es capaz de mentar la corrupción de forma tan convencida -y conversa- con la veintena de hermanos socialistas andaluces condenados en firme al respecto. Ministros y Presidentes del PSOE incluidos. Otra socialista, la alcaldesa de Salobreña, ha desempadronado a Macarena Olona, que ya no va a ser granaína, pero sí diputada. No recordará el empadronamiento en Benixida de la que después fue llamada vicemomia -juro que no es mío- y hoy ocupa la Presidencia del Consejo de Estado. La justicia falló contra Fernández de la Vega, declarando nulo el empadronamiento y condenándola a las costas de la querella que puso a González Pons. Pero así son ellos de olvidadizos.

Cuando un artículo de ABC se permite titular El “piolín” de “Antonio” -lástima de la perdida de Luis García Berlanga- algo gordo está cayendo. Sin banalizar lo de la catenaria del AVE Madrid-Barcelona que también es cosa de buen gobierno. Ganas de perder, es quizás el oscuro secreto en el colmo del narcisismo que alimenta el que ya todo lo ha probado y pervertido. Acostumbrado a la copia como está -al copia y pega del inicio de estas letras- yo le cedo los derechos de fundación de la “política del absurdo”, aunque cuente en la práctica con no pocos antecedentes entre los que cabe recordar a Rodríguez Zapatero. Si así fuera, coincidimos. Ganas de que pierdas “Antonio”, (que también podría ser un haiku, aunque malo) antes de que irremisiblemente perdamos todos.